Los canales de televisión no dan abasto de tanta violencia en el salvador
Todos los días es la noticia principal sangre y muerte en los titulares
Aquí donde la realidad te juega con cartas de muerte
Donde cada noche el viento huele a homicidios y asaltos
Parece no pasar el tiempo cada día es idéntico al anterior
Abunda el miedo hay contrastes entre las noticias del resto de América
Con las noticias de aquí
Es increíble que mientras el salvador esta cavando su propia tumba
Mientras se compra sus propias flores para su entierro
El resto de América pareciera tomar un vuelo directo al paraíso
Es increíble que el salvador supuestamente (que a nadie convence)
Después de pasar 20 largos años de mala conducción
Y este caminando por el camino del partido de izquierda
No se le pueda ver que avanza ni un centímetro cúbico
Los inviernos son crudos y en el verano el calor mata hasta las ideas
Ya llegamos a otra década. Ya mi generación cumplió sus años y nos acercamos
Para no volver a un precipicio sin salida el pan cada vez mas escaso y el sudor
De nuestras pobres frentes llena un océano.
No nos queda otra cosa mas que serrar los ojos e imaginar como serian las cosas
Si no viviéramos en esta situación
ALMA MÚSICA
Yo soy borracho. Me seduce el vino
luminoso y azul de la Quimera
que pone una explosión de Primavera
sobre mi corazón y mi destino.
Tengo el alma hecha ritmo y armonía;
todo en mi ser es música y es canto,
desde el réquiem tristísimo de llanto
hasta el trino triunfal de la alegría.
Y no porque la vida mi alma muerda
ha de rimar su ritmo mi alma loca:
aun mas que por la mano que la toca
la cuerda vibra y canta porque es cuerda.
Así, cuando la negra y dura zarpa
de la muerte destroce el pecho mío,
mi espíritu ha de ser en el vacío
cual la postrera vibración de un arpa.
Y ya de nuevo en el astral camino
concretara sus ansias de armonía
en la cascada de una sinfonía,
o en la alegría musical de un trino.
Nicolás Guillén
Nicolás Cristóbal Guillén Batista (10 de julio de 1902 - 16 de julio de 1989) fue un poeta, periodista y activista político cubano.
el aire del poeta -reportaje.
REPORTAJE: EN PORTADA NICANOR PARRA
El aire del poeta
LEILA GUERRIERO 03/12/2011
Vota Resultado 211 votos . .Vive medio escondido, alejado de todo, en una casa frente a las negras olas del Pacífico. El chileno Nicanor Parra, poeta de referencia en lengua castellana, ha completado la compilación de su obra en un libro plagado de poemas visuales e inéditos y rompe su silencio. "Nunca fui el autor de nada, siempre he pescado cosas que andaban en el aire", asegura.
Es un hombre, pero podría ser otra cosa: una catástrofe, un rugido, el viento. Sentado en una butaca baja cubierta por una manta de lana, viste camisa de jean, un suéter beis que tiene varios agujeros, un pantalón de corderoy. A su espalda, una puerta vidriada separa la sala de un balcón en el que se ven dos sillas y, más allá, un terreno cubierto por arbustos. Después, el océano Pacífico, las olas que muerden rocas como corazones negros.
La noticia en otros webs
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"Cuando nace el primer nieto, el hombre se retira del mundo. Nunca más mujer. Nunca más familia. Nunca más bienes materiales"
"Braulio Arenas me enseñó que cada diez versos hay que tirar uno oscuro, uno que no entienda nadie, ni uno mismo. Y ahí se arregla la cosa"
-Adelante, adelante.
Es un hombre, pero podría ser un dragón, el estertor de un volcán, la rigidez que antecede a un terremoto.
-Adelante, adelante.
Llegar a la casa de la calle Lincoln, en el pueblo costero de Las Cruces a 200 kilómetros de Santiago de Chile, donde vive Nicanor Parra, es fácil. Lo difícil es llegar a él.
***
Nicanor. Nicanor Parra. Oriundo de San Fabián de Alico, hijo primogénito de un total de ocho venidos al mundo de la unión de Nicanor Parra, profesor de colegio, y Clara Sandoval. Tenía 25 años cuando la Segunda Guerra, 66 cuando mataron a John Lennon, 87 cuando lo de los aviones y las Torres. Nicanor. Nicanor Parra. Nació en 1914. En septiembre cumplió 97. Hay quienes creen que ya no está entre los vivos.
***
Las Cruces es un poblado de dos mil habitantes protegido del océano Pacífico por una bahía que engarza a varios pueblos: Cartagena, El Tabo. La casa de Nicanor Parra está en una barranca, mirando el mar. En el antejardín, una escalera desciende hacia la puerta de entrada en la que un grafiti, pintado por los punkis locales para que nadie ose tocarle la vivienda, dice: "Antipoesía". En el pasillo que conduce a la sala, anotados con fibrón en la pared con su caligrafía de maestro, los nombres y los números telefónicos de algunos de sus hijos: Barraco, Colombina.
-Adelante, adelante.
El pelo de Nicanor Parra es de un blanco sulfúrico. Lleva la barba crecida y no tiene arrugas: sólo surcos en una cara que parece hecha con cosas de la tierra. Las manos bronceadas, sin manchas ni pliegues, como dos raíces pulidas por el agua. Sobre una mesa baja está el segundo tomo de sus obras completas -Obras completas & algo � (1975- 2006)- publicado cinco años después del primero por Galaxia Gutenberg, una edición a cargo del británico Niall Binns y del español Ignacio Echevarría, con un prefacio de Harold Bloom, que dice "(...) creo firmemente que, si el poeta más poderoso que hasta ahora ha dado el Nuevo Mundo sigue siendo Walt Whitman, Parra se le une como un poeta esencial de las Tierras del Crepúsculo". A fines de los ochenta, cuando aún vivía en Santiago, Parra dejó de dar entrevistas y, aunque siempre ha habido excepciones, las preguntas directas lo disgustan de formas impensadas, de modo que una conversación con él está sometida a una deriva incierta, con tópicos que repite y a los que arriba con cualquier excusa: sus nietos, el Código de Manú, el Tao Te King, Neruda.
-Hombres del sur. ¿Cómo se decía hombres del sur? A ver, a ver...
Echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos, repite el mantra perentorio:
-A ver, a ver... ¿Cómo se llaman los pueblos del sur originarios de Chile? Antes se llamaban onas, alacalufes y yaganes...
-¿Selk'nam?
-Eso, eso. Selk'nam. Hay una frase. "La tierra del fuego se apaga". Autor: Francisco Coloane. Una gran frase. Pero él era un personaje bastante antipático, ¿ah? Insoportable.
-¿Conoce Tierra del Fuego?
-He pasado con un nieto, el Tololo. Es el autor de frases muy fenomenales. Lo primero que dijo fue "dadn". Y después "diúc". Años después le dije: "Usted me va a contar qué quiso decir con 'dadn". En ese tiempo yo estaba traduciendo El Rey Lear y me paseaba de un lado a otro, y él estaba en su cuna, y yo recitaba: "I thought the king had more affected the Duke of Albany than Cornwall". Y pensaba. "¿Cómo traduzco esto?". Y él ahí pescó: el "diúk". Y le digo "¿Y el 'dadn?". Y me dijo: "To be or not to be: that is the question". That is: 'dadn". Una vez la directora de colegio citó a una reunión urgente a su mamá porque pasaba lista y el Tololo no contestaba. Entonces le dijo "Oiga, compadre, ¿por qué no contesta cuando paso lista?". "No puedo porque yo ya no me llamo Cristóbal. Ahora me llamo Hamlet". Desde esa época yo renuncié a la literatura y me dedico a anotar las frases de los niños.
La frase puede parecer un chiste, pero no: Parra anota cosas que dicen sus nietos; o Rosita Avendaño, la mujer que limpia en su casa; o la gente que pasa por ahí, y las transforma en la engañosa sencillez de sus poemas: "Después me quisieron mandar al colegio / Donde estaban los niños enfermos / Pero yo no les aguanté / Porque no soy ninguna niña enferma / Me cuesta decir las palabras / Pero no soy ninguna niña enferma", escribió en 'Rosita Avendaño'.
-¿Ha estado en la India? Estuve una semana. Yo no conocía el Código de Manú. Si lo hubiera conocido, me quedo. El último verso del Código de Manú es el siguiente: "¿Por qué?, se pregunta uno. Porque humillación más grande que existir no hay".
Cuenta las sílabas con los dedos, llevando el ritmo con los pies.
-Atención. Dice el Código de Manú: las edades del hombre no son ni dos ni tres, sino cuatro. Primero, neófito. Segundo, galán. Tercero anacoreta. Cuando nace el primer nieto, el hombre se retira del mundo. Nunca más mujer. Nunca más familia. Nunca más bienes materiales. Nunca más búsqueda de la fama.
-¿Y la cuarta edad?
-Asceta o mariposa resplandeciente. Quien haya pasado por todas esas etapas será premiado. Y para el que queda a medio camino, castigo. Resucitará. En cambio el otro, el asceta, no resucita. Porque no hay humillación más grande que existir. El mejor premio es borrarlo a uno del mapa. ¿Y entonces qué hace uno después de eso? Uno se va de la India y se viene a Las Cruces.
***
Tuvo una infancia con privaciones y mudanzas hasta que, a los 16 o 17, partió a Santiago, solo, y gracias a una beca en la Liga de Estudiantes Pobres terminó los estudios en un instituto prestigioso. Como tenía notas altas en materias humanísticas pero no en ciencias exactas, estudió Matemática y Física en la Universidad de Chile "para demostrarles a esos desgraciados que no sabían nada de matemáticas". En 1938, mientras se ganaba la vida como profesor, publicó Cancionero sin nombre. En 1943 viajó a Estados Unidos para estudiar mecánica avanzada; en 1949 a Inglaterra para estudiar cosmología; desde 1951 enseñó matemáticas y física en la Universidad de Chile. En 1954 publicó Poemas y antipoemas, un libro que, con un lenguaje de apariencia simple pero con un tratamiento muy sofisticado, revolucionó la poesía hispanoamericana: "Ni muy listo ni tonto de remate / fui lo que fui: una mezcla / de vinagre y de aceite de comer / ¡Un embutido de ángel y bestia!". Llevaba prólogo de Neruda, con quien Parra tendría una relación cargada de contradicciones, entre otras cosas porque sus poemas empezaron a leerse como una reacción a cualquier forma de poesía ampulosa, y fue recibido con elogios altos. Siguió, a eso, una época pródiga. Publicó La cueca larga en 1958; Versos de salón, en 1962 ("Durante medio siglo / la poesía fue / el paraíso del tonto solemne. / Hasta que vine yo / y me instalé con mi montaña rusa"); Manifiesto en 1963; Canciones rusas en 1967. En 1969 ganó el Premio Nacional de Literatura y reunió su obra en Obra Gruesa. Tenía 55 años, era procastrista y jurado del Premio Casa de las Américas cuando, en 1970, asistió a un encuentro de escritores en Washington y, junto a otros invitados, hizo una visita a la Casa Blanca donde los invitó, inesperadamente, la mujer de Nixon a tomar el té. La taza de té con la esposa de Nixon, en plena guerra de Vietnam, fue, para Parra, la aniquilación: Casa de las Américas lo inhabilitó para actuar como jurado y le llovieron denostaciones. Si su posición política cayó bajo sospecha, su obra no tardó en pasar al mismo plano: en 1972 publicó Artefactos, una serie de frases, acompañadas por dibujos, que se movían entre la irreverencia, la blasfemia y la incorrección política: "La derecha y la izquierda unidas jamás serán vencidas", "Casa Blanca Casa de las Américas Casa de orates". Los más amables dijeron que eso no era poesía. Los menos, que era la mejor propaganda que los fascistas podían conseguir. En 1977, durante la dictadura de Pinochet, publicó Sermones y prédicas del Cristo del Elqui ("Apuesto mi cabeza / a que nadie ser ríe como yo cuando los filisteos lo torturan"), y Chistes para desorientar a la policía ("De aparecer apareció / pero en la lista de los desaparecidos"), pero, como sucedió con otros poetas que se quedaron en Chile en esos años, pesó sobre él cierta sospecha de no oponerse al régimen con demasiado ímpetu. En 1985 publicó Hojas de Parra y, poco después, se fue a vivir a Las Cruces. Siguieron, a eso, veinte años de silencio hasta que, en 2004, publicó, en Ediciones Universidad Diego Portales, una traducción de Rey Lear, de Shakespeare, que fue recibida como la mejor jamás hecha al castellano.
***
Nicanor. Nicanor Parra. Escribe con birome común en cuadernos comunes, toma ácido ascórbico en dosis masivas, come siempre lo mismo: cazuelas, arrollados, sopas. Fue varias veces candidato al Nobel, sempiterno al Cervantes. Hace tiempo le propusieron filmar una publicidad de leche y, como Shakira formaba parte del proyecto, pidió cobrar lo mismo que ella. Dizque le pagaron treinta mil dólares por medio minuto de participación y que, desde entonces, repite que su tarifa es de mil dólares por segundo. Tiene dos casas en Santiago, una en Las Cruces, otra en Isla Negra. Nadie sabe qué hace con aquellas que no habita.
***
-Él tiene mucha conciencia de lo que vale, y también en eso es un antipoeta -dice Matías Rivas, director de Ediciones Universidad Diego Portales y quien se acercó a Parra para proponerle publicar la traducción de Lear. -Después que publicamos El Rey Lear entró en la universidad y eran miles de jóvenes detrás de él. Volvió convertido en un rock star. Está más vivo y despierto que uno. Por eso los interlocutores de su edad, o un poco menores, se quedan espantados con los Artefactos. Nicanor está en la onda punk, y los interlocutores más viejos llegaron hasta su onda jazz. "Más vale nuevo que bueno", dice siempre.
La frase no es una declamación vacía: hace poco, Parra escribió un rap, El rap de la Sagrada Familia, que cuenta la relación entre un viejo y una estudiante, y su producción de Artefactos, que ahora acompaña con el dibujo de un corazón con ojos, no sólo no ha dejado de crecer sino que se le han agregado los Trabajos prácticos, objetos intervenidos como una cruz donde, en vez de Cristo, hay un cartel que dice "Voy y vuelvo", o una foto de Bolaño con una cita de Hamlet: "Good night sweet prince".
***
En 1940 se casó con Anita Troncoso, con quien tuvo tres hijos y, en 1951, con Inga Palmen. Tuvo un hijo con Rosita Muñoz, que fuera su empleada, y dos más con Nury Tuca, a quien le llevaba treinta y tres años. En 1978 conoció a Ana María Molinare, de poco más de treinta. Ella lo dejó y él, que mordió el polvo, escribió un mantra radioactivo, un poema llamado 'El hombre imaginario': "El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario". Tres años más tarde, Ana María Molinare se suicidó. A mediados de los noventa conoció a Andrea Lodeiro, a quien le llevaba varias décadas -quizás seis- y con quien estuvo hasta 1998. Desde entonces permanece -más o menos- solo. "Lo que yo necesito urgentemente / es una María Kodama / que se haga cargo de la biblioteca (...) con una viuda joven en el horizonte/ (...) el ataúd se ve color de rosa / hasta los dolores de guata / provocados x los académicos de Estocolmo / desaparecen como x encanto", escribió. En sus años altos empezó a cultivar una imagen desmañada. Compra ropa de segunda mano en el Puerto de San Antonio, un sitio rufián por el que se mueve cómodo, como en todas partes: cuando, tiempo atrás, desaparecieron de su casa algunos de los cuadernos en los que escribe y supo que unos dealers locales los habían recibido en forma de pago, marchó a buscarlos y le fueron devueltos con disculpas. Su reticencia a publicar es legendaria. Aun cuando en Ediciones Universidad Diego Portales sacó dos libros más -Discursos de sobremesa (2006) y La vuelta del cristo de Elqui (2007)-, demora años en firmar contrato, meses en llegar a una versión con la que esté conforme. El proceso de las obras completas llevó casi una década. En noviembre de 1999, Ignacio Echevarría y Roberto Bolaño, que se había transformado en un gran impulsor de la obra de Parra ("escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado", escribió), fueron a visitarlo.
-De regreso en Barcelona -dice Ignacio Echevarría-, Roberto me sugirió que hiciera las obras completas de Parra. Todos me dijeron que era imposible, pero se lo propuse y dijo que estaba dispuesto. Claro que luego yo le enviaba un contrato, él lo tenía seis meses y me decía que lo había perdido, y había que hacer todo de nuevo. Tres años pasaron hasta que, luego de la muerte de Bolaño, viajé a Chile, lo visité y me dijo: "Voy a firmar el contrato. A Roberto le hubiera gustado, ¿verdad? Vamos a hacerlo por Roberto". Pero he ido sintiendo un escrúpulo cada vez mayor por haber obligado a Parra a hacer algo que él no quería hacer. Él concibe la antipoesía como algo que se escribe en un muro, en una servilleta. Y creo que la idea de las obras completas le repugna.
***
En el baño de la casa, colgada de un clavo, sobre el inodoro, hay una bandeja de cartón que, con su caligrafía, dice: "No tire el papel en la taza del water". En la sala, Parra toma té y recita en griego los primeros versos de la Ilíada. Después, echa la cabeza hacia atrás y se coloca la bolsa de té sobre el ojo derecho.
-Tengo algo en el ojo. Con esto se cura. La vez pasada me fui corriendo de la clínica, en Santiago. El urólogo me dijo: "Preparesé, compadre, porque mañana es la intervención quirúrgica. Una simple sistología". Y entonces le dije: "Prefiero morirme. Deme de alta o salto por esa ventana". Y yo iba a saltar. Acabo de descubrir en mi biblioteca un libro que se llama El libro del desasosiego.
-De Pessoa.
-Ya no corre. Ese chiste de los heterónimos. Ya, compadre, ya. Tiene un poema que es insuperable. Dice: "Todas las cartas de amor son ridículas. Si no fueren ridículas no serían cartas de amor". Y sigue, "yo también en mi tiempo escribí cartas de amor, como las otras, ridículas". Mire usted las volteretas que se da. Como esas poetisas argentinas. La María Elena
... la María Elena...
-¿Walsh?
-Claaaro. A ver, hay otras.
-¿Alejandra Pizarnik?
-Ah, la Pizarnik. Fantástica. ¿Y cuál de ellas es la autora de La vaca estudiosa?
María Elena Walsh se dedicó, aunque no únicamente, a escribir para niños, rama en la que tuvo el más alto de los prestigios pero, en cualquier caso, es dueña de una obra muy distinta a la de Alejandra Pizarnik, una poeta oscura que se suicidó en 1972. La vaca estudiosa es una canción de María Elena Walsh, que cuenta la historia de una vaca que quería estudiar.
-Ah, qué maravilla. Y para matar el aburrimiento la vaca se matricula en una escuela. Y a los niños les llama la atención, entonces ella dice: "No, yo me comprometo a ser una vaca estudiosa". No, la María Elena. Estamos cien por ciento con ella.
***
-Tiene esa cosa ladina, Nicanor, de descalificar sin estridencias, dice Alejandro Zambra, que trabajó con Parra en El Rey Lear y que, como otros escritores jóvenes, asegura que se ha comportado siempre con una generosidad titánica. -Él no te va a decir algo malo de Neruda, pero te va a contar algo de tal forma que solidarices con él, y no con Neruda.
-Es un gato de campo, dice Sergio Parra, editor y poeta, que conoce a Parra desde los ochenta. -Una vez estábamos en su casa y él se fue a buscar sus cuadernos. Me dijo: "Te voy a leer unos textos". Y de pronto se da vuelta y me dice "Pero sin moverse, ah".
***
-¿Le conté la historia de la huiña? La huiña es un gato salvaje, de monte.
Parra abre la puerta que separa la sala del balcón y señala un trozo de tierra entre las plantas del jardín trasero.
-Era arisca. Pero un día se acercó y la pude tocar. Y al otro día estaba muerta. Le molestó que yo la tocara. Se sintió desvirgada. Está enterrada ahí. Le hicimos los funerales.
De regreso en la sala se pone una chaqueta verde, un sombrero de paja.
-Vamos a almorzar.
En el auto, camino al restaurante, mira por la ventanilla y dice, divertido:
-¿Usted es de Buenos Aires? Una vez a Borges le preguntaron qué pasaba con la poesía chilena y dijo: "¿Qué es eso?". Y le dijeron que ahí estaba un premio Nobel que era Pablo Neruda. Y dijo: "Ya lo dijo Juan Ramón Jiménez, un gran mal poeta". Y eso que Neruda todavía no había descubierto el kitsch. Y le preguntaron por Nicanor Parra. Y dijo: "No puede haber un poeta con un nombre tan horrible".
El restaurante es un sitio familiar, con un menú que ofrece empanadas y mariscos y que él escudriña sin usar la lupa que lleva en el bolsillo (no usa gafas).
-Yo quiero una empanada de camarón, le dice a la mesera.
-Vienen dos.
Parra hace un silencio.
-Entonces nada.
-¿Nada?
Otro silencio.
-Mire, tiene razón. Dos empanadas. Y nada más. Ya me enojé, ya.
La conversación deriva hacia algunos poetas chilenos, hacia la visita que la fotógrafa argentina Sara Facio hizo en los años 50 a su casa de Isla Negra para hacerle un retrato.
-Con lo de la Sarita hubo un punto de inflexión. Una revista puso en la portada una foto que decía: "El poeta de Isla Negra: Nicanor Parra". Neruda vio eso y dijo "Esta es la cabeza de una maniobra internacional antineruda, pero yo voy a descargar todo mi poder en la cabeza de Nicanor Parra". Y dicho y hecho. Descargó todo el poder del PC internacional.
-¿Se acuerda de ese verso de Neruda, "dar muerte a una monja con un golpe de oreja"?
-Un poeta, Braulio Arenas, me enseñó que cada diez versos hay que tirar uno oscuro, uno que no entienda nadie, ni uno mismo. Y ahí se arregla la cosa.
Después, de regreso a su casa, desde el auto, señala una colina.
-Ahí hay un desarmadero de automóviles. A veces voy. Me gusta ese sitio.
-¿Está contento con las obras completas?
-Sorprendido. Yo leo esos poemas y no me siento el autor. Pienso que nunca fui el autor de nada porque siempre he pescado cosas que andaban en el aire.
El asfalto se desliza terso, entre los pinos y el mar, bajo una luz suave.
-Bonito, ¿ah?
-Para quedarse a vivir.
-O sea, a morir.
Algo en la tarde recuerda la respiración plácida de un animal dormido.
-Fíjese todo lo que han hecho y no han podido resolver ese asunto.
-¿Qué asunto?
-El de la muerte. Han resuelto otras cosas. ¿Pero por qué no se concentran en eso?
de http://www.elpais.com/
El aire del poeta
LEILA GUERRIERO 03/12/2011
Vota Resultado 211 votos . .Vive medio escondido, alejado de todo, en una casa frente a las negras olas del Pacífico. El chileno Nicanor Parra, poeta de referencia en lengua castellana, ha completado la compilación de su obra en un libro plagado de poemas visuales e inéditos y rompe su silencio. "Nunca fui el autor de nada, siempre he pescado cosas que andaban en el aire", asegura.
Es un hombre, pero podría ser otra cosa: una catástrofe, un rugido, el viento. Sentado en una butaca baja cubierta por una manta de lana, viste camisa de jean, un suéter beis que tiene varios agujeros, un pantalón de corderoy. A su espalda, una puerta vidriada separa la sala de un balcón en el que se ven dos sillas y, más allá, un terreno cubierto por arbustos. Después, el océano Pacífico, las olas que muerden rocas como corazones negros.
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"Cuando nace el primer nieto, el hombre se retira del mundo. Nunca más mujer. Nunca más familia. Nunca más bienes materiales"
"Braulio Arenas me enseñó que cada diez versos hay que tirar uno oscuro, uno que no entienda nadie, ni uno mismo. Y ahí se arregla la cosa"
-Adelante, adelante.
Es un hombre, pero podría ser un dragón, el estertor de un volcán, la rigidez que antecede a un terremoto.
-Adelante, adelante.
Llegar a la casa de la calle Lincoln, en el pueblo costero de Las Cruces a 200 kilómetros de Santiago de Chile, donde vive Nicanor Parra, es fácil. Lo difícil es llegar a él.
***
Nicanor. Nicanor Parra. Oriundo de San Fabián de Alico, hijo primogénito de un total de ocho venidos al mundo de la unión de Nicanor Parra, profesor de colegio, y Clara Sandoval. Tenía 25 años cuando la Segunda Guerra, 66 cuando mataron a John Lennon, 87 cuando lo de los aviones y las Torres. Nicanor. Nicanor Parra. Nació en 1914. En septiembre cumplió 97. Hay quienes creen que ya no está entre los vivos.
***
Las Cruces es un poblado de dos mil habitantes protegido del océano Pacífico por una bahía que engarza a varios pueblos: Cartagena, El Tabo. La casa de Nicanor Parra está en una barranca, mirando el mar. En el antejardín, una escalera desciende hacia la puerta de entrada en la que un grafiti, pintado por los punkis locales para que nadie ose tocarle la vivienda, dice: "Antipoesía". En el pasillo que conduce a la sala, anotados con fibrón en la pared con su caligrafía de maestro, los nombres y los números telefónicos de algunos de sus hijos: Barraco, Colombina.
-Adelante, adelante.
El pelo de Nicanor Parra es de un blanco sulfúrico. Lleva la barba crecida y no tiene arrugas: sólo surcos en una cara que parece hecha con cosas de la tierra. Las manos bronceadas, sin manchas ni pliegues, como dos raíces pulidas por el agua. Sobre una mesa baja está el segundo tomo de sus obras completas -Obras completas & algo � (1975- 2006)- publicado cinco años después del primero por Galaxia Gutenberg, una edición a cargo del británico Niall Binns y del español Ignacio Echevarría, con un prefacio de Harold Bloom, que dice "(...) creo firmemente que, si el poeta más poderoso que hasta ahora ha dado el Nuevo Mundo sigue siendo Walt Whitman, Parra se le une como un poeta esencial de las Tierras del Crepúsculo". A fines de los ochenta, cuando aún vivía en Santiago, Parra dejó de dar entrevistas y, aunque siempre ha habido excepciones, las preguntas directas lo disgustan de formas impensadas, de modo que una conversación con él está sometida a una deriva incierta, con tópicos que repite y a los que arriba con cualquier excusa: sus nietos, el Código de Manú, el Tao Te King, Neruda.
-Hombres del sur. ¿Cómo se decía hombres del sur? A ver, a ver...
Echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos, repite el mantra perentorio:
-A ver, a ver... ¿Cómo se llaman los pueblos del sur originarios de Chile? Antes se llamaban onas, alacalufes y yaganes...
-¿Selk'nam?
-Eso, eso. Selk'nam. Hay una frase. "La tierra del fuego se apaga". Autor: Francisco Coloane. Una gran frase. Pero él era un personaje bastante antipático, ¿ah? Insoportable.
-¿Conoce Tierra del Fuego?
-He pasado con un nieto, el Tololo. Es el autor de frases muy fenomenales. Lo primero que dijo fue "dadn". Y después "diúc". Años después le dije: "Usted me va a contar qué quiso decir con 'dadn". En ese tiempo yo estaba traduciendo El Rey Lear y me paseaba de un lado a otro, y él estaba en su cuna, y yo recitaba: "I thought the king had more affected the Duke of Albany than Cornwall". Y pensaba. "¿Cómo traduzco esto?". Y él ahí pescó: el "diúk". Y le digo "¿Y el 'dadn?". Y me dijo: "To be or not to be: that is the question". That is: 'dadn". Una vez la directora de colegio citó a una reunión urgente a su mamá porque pasaba lista y el Tololo no contestaba. Entonces le dijo "Oiga, compadre, ¿por qué no contesta cuando paso lista?". "No puedo porque yo ya no me llamo Cristóbal. Ahora me llamo Hamlet". Desde esa época yo renuncié a la literatura y me dedico a anotar las frases de los niños.
La frase puede parecer un chiste, pero no: Parra anota cosas que dicen sus nietos; o Rosita Avendaño, la mujer que limpia en su casa; o la gente que pasa por ahí, y las transforma en la engañosa sencillez de sus poemas: "Después me quisieron mandar al colegio / Donde estaban los niños enfermos / Pero yo no les aguanté / Porque no soy ninguna niña enferma / Me cuesta decir las palabras / Pero no soy ninguna niña enferma", escribió en 'Rosita Avendaño'.
-¿Ha estado en la India? Estuve una semana. Yo no conocía el Código de Manú. Si lo hubiera conocido, me quedo. El último verso del Código de Manú es el siguiente: "¿Por qué?, se pregunta uno. Porque humillación más grande que existir no hay".
Cuenta las sílabas con los dedos, llevando el ritmo con los pies.
-Atención. Dice el Código de Manú: las edades del hombre no son ni dos ni tres, sino cuatro. Primero, neófito. Segundo, galán. Tercero anacoreta. Cuando nace el primer nieto, el hombre se retira del mundo. Nunca más mujer. Nunca más familia. Nunca más bienes materiales. Nunca más búsqueda de la fama.
-¿Y la cuarta edad?
-Asceta o mariposa resplandeciente. Quien haya pasado por todas esas etapas será premiado. Y para el que queda a medio camino, castigo. Resucitará. En cambio el otro, el asceta, no resucita. Porque no hay humillación más grande que existir. El mejor premio es borrarlo a uno del mapa. ¿Y entonces qué hace uno después de eso? Uno se va de la India y se viene a Las Cruces.
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Tuvo una infancia con privaciones y mudanzas hasta que, a los 16 o 17, partió a Santiago, solo, y gracias a una beca en la Liga de Estudiantes Pobres terminó los estudios en un instituto prestigioso. Como tenía notas altas en materias humanísticas pero no en ciencias exactas, estudió Matemática y Física en la Universidad de Chile "para demostrarles a esos desgraciados que no sabían nada de matemáticas". En 1938, mientras se ganaba la vida como profesor, publicó Cancionero sin nombre. En 1943 viajó a Estados Unidos para estudiar mecánica avanzada; en 1949 a Inglaterra para estudiar cosmología; desde 1951 enseñó matemáticas y física en la Universidad de Chile. En 1954 publicó Poemas y antipoemas, un libro que, con un lenguaje de apariencia simple pero con un tratamiento muy sofisticado, revolucionó la poesía hispanoamericana: "Ni muy listo ni tonto de remate / fui lo que fui: una mezcla / de vinagre y de aceite de comer / ¡Un embutido de ángel y bestia!". Llevaba prólogo de Neruda, con quien Parra tendría una relación cargada de contradicciones, entre otras cosas porque sus poemas empezaron a leerse como una reacción a cualquier forma de poesía ampulosa, y fue recibido con elogios altos. Siguió, a eso, una época pródiga. Publicó La cueca larga en 1958; Versos de salón, en 1962 ("Durante medio siglo / la poesía fue / el paraíso del tonto solemne. / Hasta que vine yo / y me instalé con mi montaña rusa"); Manifiesto en 1963; Canciones rusas en 1967. En 1969 ganó el Premio Nacional de Literatura y reunió su obra en Obra Gruesa. Tenía 55 años, era procastrista y jurado del Premio Casa de las Américas cuando, en 1970, asistió a un encuentro de escritores en Washington y, junto a otros invitados, hizo una visita a la Casa Blanca donde los invitó, inesperadamente, la mujer de Nixon a tomar el té. La taza de té con la esposa de Nixon, en plena guerra de Vietnam, fue, para Parra, la aniquilación: Casa de las Américas lo inhabilitó para actuar como jurado y le llovieron denostaciones. Si su posición política cayó bajo sospecha, su obra no tardó en pasar al mismo plano: en 1972 publicó Artefactos, una serie de frases, acompañadas por dibujos, que se movían entre la irreverencia, la blasfemia y la incorrección política: "La derecha y la izquierda unidas jamás serán vencidas", "Casa Blanca Casa de las Américas Casa de orates". Los más amables dijeron que eso no era poesía. Los menos, que era la mejor propaganda que los fascistas podían conseguir. En 1977, durante la dictadura de Pinochet, publicó Sermones y prédicas del Cristo del Elqui ("Apuesto mi cabeza / a que nadie ser ríe como yo cuando los filisteos lo torturan"), y Chistes para desorientar a la policía ("De aparecer apareció / pero en la lista de los desaparecidos"), pero, como sucedió con otros poetas que se quedaron en Chile en esos años, pesó sobre él cierta sospecha de no oponerse al régimen con demasiado ímpetu. En 1985 publicó Hojas de Parra y, poco después, se fue a vivir a Las Cruces. Siguieron, a eso, veinte años de silencio hasta que, en 2004, publicó, en Ediciones Universidad Diego Portales, una traducción de Rey Lear, de Shakespeare, que fue recibida como la mejor jamás hecha al castellano.
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Nicanor. Nicanor Parra. Escribe con birome común en cuadernos comunes, toma ácido ascórbico en dosis masivas, come siempre lo mismo: cazuelas, arrollados, sopas. Fue varias veces candidato al Nobel, sempiterno al Cervantes. Hace tiempo le propusieron filmar una publicidad de leche y, como Shakira formaba parte del proyecto, pidió cobrar lo mismo que ella. Dizque le pagaron treinta mil dólares por medio minuto de participación y que, desde entonces, repite que su tarifa es de mil dólares por segundo. Tiene dos casas en Santiago, una en Las Cruces, otra en Isla Negra. Nadie sabe qué hace con aquellas que no habita.
***
-Él tiene mucha conciencia de lo que vale, y también en eso es un antipoeta -dice Matías Rivas, director de Ediciones Universidad Diego Portales y quien se acercó a Parra para proponerle publicar la traducción de Lear. -Después que publicamos El Rey Lear entró en la universidad y eran miles de jóvenes detrás de él. Volvió convertido en un rock star. Está más vivo y despierto que uno. Por eso los interlocutores de su edad, o un poco menores, se quedan espantados con los Artefactos. Nicanor está en la onda punk, y los interlocutores más viejos llegaron hasta su onda jazz. "Más vale nuevo que bueno", dice siempre.
La frase no es una declamación vacía: hace poco, Parra escribió un rap, El rap de la Sagrada Familia, que cuenta la relación entre un viejo y una estudiante, y su producción de Artefactos, que ahora acompaña con el dibujo de un corazón con ojos, no sólo no ha dejado de crecer sino que se le han agregado los Trabajos prácticos, objetos intervenidos como una cruz donde, en vez de Cristo, hay un cartel que dice "Voy y vuelvo", o una foto de Bolaño con una cita de Hamlet: "Good night sweet prince".
***
En 1940 se casó con Anita Troncoso, con quien tuvo tres hijos y, en 1951, con Inga Palmen. Tuvo un hijo con Rosita Muñoz, que fuera su empleada, y dos más con Nury Tuca, a quien le llevaba treinta y tres años. En 1978 conoció a Ana María Molinare, de poco más de treinta. Ella lo dejó y él, que mordió el polvo, escribió un mantra radioactivo, un poema llamado 'El hombre imaginario': "El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario". Tres años más tarde, Ana María Molinare se suicidó. A mediados de los noventa conoció a Andrea Lodeiro, a quien le llevaba varias décadas -quizás seis- y con quien estuvo hasta 1998. Desde entonces permanece -más o menos- solo. "Lo que yo necesito urgentemente / es una María Kodama / que se haga cargo de la biblioteca (...) con una viuda joven en el horizonte/ (...) el ataúd se ve color de rosa / hasta los dolores de guata / provocados x los académicos de Estocolmo / desaparecen como x encanto", escribió. En sus años altos empezó a cultivar una imagen desmañada. Compra ropa de segunda mano en el Puerto de San Antonio, un sitio rufián por el que se mueve cómodo, como en todas partes: cuando, tiempo atrás, desaparecieron de su casa algunos de los cuadernos en los que escribe y supo que unos dealers locales los habían recibido en forma de pago, marchó a buscarlos y le fueron devueltos con disculpas. Su reticencia a publicar es legendaria. Aun cuando en Ediciones Universidad Diego Portales sacó dos libros más -Discursos de sobremesa (2006) y La vuelta del cristo de Elqui (2007)-, demora años en firmar contrato, meses en llegar a una versión con la que esté conforme. El proceso de las obras completas llevó casi una década. En noviembre de 1999, Ignacio Echevarría y Roberto Bolaño, que se había transformado en un gran impulsor de la obra de Parra ("escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado", escribió), fueron a visitarlo.
-De regreso en Barcelona -dice Ignacio Echevarría-, Roberto me sugirió que hiciera las obras completas de Parra. Todos me dijeron que era imposible, pero se lo propuse y dijo que estaba dispuesto. Claro que luego yo le enviaba un contrato, él lo tenía seis meses y me decía que lo había perdido, y había que hacer todo de nuevo. Tres años pasaron hasta que, luego de la muerte de Bolaño, viajé a Chile, lo visité y me dijo: "Voy a firmar el contrato. A Roberto le hubiera gustado, ¿verdad? Vamos a hacerlo por Roberto". Pero he ido sintiendo un escrúpulo cada vez mayor por haber obligado a Parra a hacer algo que él no quería hacer. Él concibe la antipoesía como algo que se escribe en un muro, en una servilleta. Y creo que la idea de las obras completas le repugna.
***
En el baño de la casa, colgada de un clavo, sobre el inodoro, hay una bandeja de cartón que, con su caligrafía, dice: "No tire el papel en la taza del water". En la sala, Parra toma té y recita en griego los primeros versos de la Ilíada. Después, echa la cabeza hacia atrás y se coloca la bolsa de té sobre el ojo derecho.
-Tengo algo en el ojo. Con esto se cura. La vez pasada me fui corriendo de la clínica, en Santiago. El urólogo me dijo: "Preparesé, compadre, porque mañana es la intervención quirúrgica. Una simple sistología". Y entonces le dije: "Prefiero morirme. Deme de alta o salto por esa ventana". Y yo iba a saltar. Acabo de descubrir en mi biblioteca un libro que se llama El libro del desasosiego.
-De Pessoa.
-Ya no corre. Ese chiste de los heterónimos. Ya, compadre, ya. Tiene un poema que es insuperable. Dice: "Todas las cartas de amor son ridículas. Si no fueren ridículas no serían cartas de amor". Y sigue, "yo también en mi tiempo escribí cartas de amor, como las otras, ridículas". Mire usted las volteretas que se da. Como esas poetisas argentinas. La María Elena
... la María Elena...
-¿Walsh?
-Claaaro. A ver, hay otras.
-¿Alejandra Pizarnik?
-Ah, la Pizarnik. Fantástica. ¿Y cuál de ellas es la autora de La vaca estudiosa?
María Elena Walsh se dedicó, aunque no únicamente, a escribir para niños, rama en la que tuvo el más alto de los prestigios pero, en cualquier caso, es dueña de una obra muy distinta a la de Alejandra Pizarnik, una poeta oscura que se suicidó en 1972. La vaca estudiosa es una canción de María Elena Walsh, que cuenta la historia de una vaca que quería estudiar.
-Ah, qué maravilla. Y para matar el aburrimiento la vaca se matricula en una escuela. Y a los niños les llama la atención, entonces ella dice: "No, yo me comprometo a ser una vaca estudiosa". No, la María Elena. Estamos cien por ciento con ella.
***
-Tiene esa cosa ladina, Nicanor, de descalificar sin estridencias, dice Alejandro Zambra, que trabajó con Parra en El Rey Lear y que, como otros escritores jóvenes, asegura que se ha comportado siempre con una generosidad titánica. -Él no te va a decir algo malo de Neruda, pero te va a contar algo de tal forma que solidarices con él, y no con Neruda.
-Es un gato de campo, dice Sergio Parra, editor y poeta, que conoce a Parra desde los ochenta. -Una vez estábamos en su casa y él se fue a buscar sus cuadernos. Me dijo: "Te voy a leer unos textos". Y de pronto se da vuelta y me dice "Pero sin moverse, ah".
***
-¿Le conté la historia de la huiña? La huiña es un gato salvaje, de monte.
Parra abre la puerta que separa la sala del balcón y señala un trozo de tierra entre las plantas del jardín trasero.
-Era arisca. Pero un día se acercó y la pude tocar. Y al otro día estaba muerta. Le molestó que yo la tocara. Se sintió desvirgada. Está enterrada ahí. Le hicimos los funerales.
De regreso en la sala se pone una chaqueta verde, un sombrero de paja.
-Vamos a almorzar.
En el auto, camino al restaurante, mira por la ventanilla y dice, divertido:
-¿Usted es de Buenos Aires? Una vez a Borges le preguntaron qué pasaba con la poesía chilena y dijo: "¿Qué es eso?". Y le dijeron que ahí estaba un premio Nobel que era Pablo Neruda. Y dijo: "Ya lo dijo Juan Ramón Jiménez, un gran mal poeta". Y eso que Neruda todavía no había descubierto el kitsch. Y le preguntaron por Nicanor Parra. Y dijo: "No puede haber un poeta con un nombre tan horrible".
El restaurante es un sitio familiar, con un menú que ofrece empanadas y mariscos y que él escudriña sin usar la lupa que lleva en el bolsillo (no usa gafas).
-Yo quiero una empanada de camarón, le dice a la mesera.
-Vienen dos.
Parra hace un silencio.
-Entonces nada.
-¿Nada?
Otro silencio.
-Mire, tiene razón. Dos empanadas. Y nada más. Ya me enojé, ya.
La conversación deriva hacia algunos poetas chilenos, hacia la visita que la fotógrafa argentina Sara Facio hizo en los años 50 a su casa de Isla Negra para hacerle un retrato.
-Con lo de la Sarita hubo un punto de inflexión. Una revista puso en la portada una foto que decía: "El poeta de Isla Negra: Nicanor Parra". Neruda vio eso y dijo "Esta es la cabeza de una maniobra internacional antineruda, pero yo voy a descargar todo mi poder en la cabeza de Nicanor Parra". Y dicho y hecho. Descargó todo el poder del PC internacional.
-¿Se acuerda de ese verso de Neruda, "dar muerte a una monja con un golpe de oreja"?
-Un poeta, Braulio Arenas, me enseñó que cada diez versos hay que tirar uno oscuro, uno que no entienda nadie, ni uno mismo. Y ahí se arregla la cosa.
Después, de regreso a su casa, desde el auto, señala una colina.
-Ahí hay un desarmadero de automóviles. A veces voy. Me gusta ese sitio.
-¿Está contento con las obras completas?
-Sorprendido. Yo leo esos poemas y no me siento el autor. Pienso que nunca fui el autor de nada porque siempre he pescado cosas que andaban en el aire.
El asfalto se desliza terso, entre los pinos y el mar, bajo una luz suave.
-Bonito, ¿ah?
-Para quedarse a vivir.
-O sea, a morir.
Algo en la tarde recuerda la respiración plácida de un animal dormido.
-Fíjese todo lo que han hecho y no han podido resolver ese asunto.
-¿Qué asunto?
-El de la muerte. Han resuelto otras cosas. ¿Pero por qué no se concentran en eso?
de http://www.elpais.com/
Un sueño de Bolívar verá la luz
Por Julio Hernández*
La Habana (PL) La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un sueño del Libertador Simón Bolívar, será fundada en Caracas durante una cumbre constitutiva los días 2 y 3 de diciembre próximo.
A la cita deben acudir 33 jefes de Estado o Gobierno de la región, los cuales ya han confirmado su presencia en la capital de Venezuela para la ceremonia, según anunció el presidente Hugo Chávez.
Las primeras en anunciar su asistencia fueron las presidentas de Brasil, Dilma Rousseff, y de Argentina, Cristina Fernández, además de los mandatarios de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Guatemala y otros.
Esta será la culminación de un proceso de unidad e integración que tuvo su punto de partida en 1824 con la convocatoria de Bolívar al Congreso de Panamá para crear una federación de las recién independizadas repúblicas.
La idea original fue elaborada por el insigne patriota venezolano Francisco de Miranda (1750-1816), quien propugnaba la creación de una única nación a la cual se le llamaría Gran Colombia.
Bolívar plasmó esta intención en la Carta de Jamaica, escrita en 1815, y calificó de idea grandiosa la intención de fundar en Latinoamérica "una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo".

La CELAC será en cierto sentido la heredera de este propósito, puesto que agrupará a los países del continente en una entidad propia sin Estados Unidos y Canadá, a diferencia de lo que ocurre en la Organización de Estados Americanos (OEA).
A los países latinoamericanos de habla hispana y a Brasil, se unirán el mes próximo los estados bañados por el mar Caribe, que obtuvieron hace pocos decenios la independencia y comparten con sus vecinos del continente los mismos proyectos e intereses.
Aunque no se trata en estos momentos de fundar una nación, la Comunidad que verá la luz es un paso más en un proceso de integración que se ha acelerado en los años recientes con un marcado énfasis en la independencia.
La creación de esta entidad fue acordada por los gobernantes de la región en la cumbre de Playa del Carmen, México, el 23 de febrero de 2010, como una continuación del Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe.
Otro antecedente fue la creación del Mercado Común del Sur (Mercosur) por parte de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay el 26 de marzo de 1991, al cual se han asociado otras naciones.
En tanto, el 14 de diciembre de 2004 nació la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), formada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Venezuela, con un programa integrador de nuevo tipo.
Otro paso en la misma dirección lo dieron los 12 países que formaron la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) al firmar en Brasilia el tratado constitutivo el 23 de mayo de 2008.
El nuevo foro es considerado como una pieza clave en la arquitectura de la integración regional.
Con sus 550 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) global de unos seis billones de dólares, los integrantes de la CELAC tendrán un peso importante en el concierto de naciones.
Pero para lograrlo no bastará con la solidez económica, sino que requerirá una manera propia de enfocar los asuntos latinoamericanos y caribeños, fuera de presiones foráneas.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo recientemente que propondrá en Caracas cambios al sistema interamericano, en referencia a Estados Unidos y la OEA.
Subrayó el mandatario que resulta increíble tener que ir a Washington para discutir asuntos latinoamericanos, cuando Estados Unidos no reconoce la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
La aspiración de Ecuador es la de desarrollar la Celac como un foro para la resolución de conflictos regionales, que reemplace a la OEA, por su claro sesgo a favor de países hegemónicos, agregó.
Por su parte, el canciller uruguayo, Luis Almagro, declaró a Prensa Latina que la CELAC permitirá construir la unión a partir de la concertación de políticas en todos los ámbitos de acción.
Uruguay espera que la entidad sea un paso fundamental e importantísimo en la construcción de un espacio de integración de América Latina y el Caribe, dijo.
Hugo Chávez expresó también que esta cumbre va a ser un hecho histórico, pues los gobernantes "debatirán en Caracas, sin Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea, sobre el presente y el futuro de este gran continente de la utopía y la esperanza".
*Periodista de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.
La Habana (PL) La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un sueño del Libertador Simón Bolívar, será fundada en Caracas durante una cumbre constitutiva los días 2 y 3 de diciembre próximo.
A la cita deben acudir 33 jefes de Estado o Gobierno de la región, los cuales ya han confirmado su presencia en la capital de Venezuela para la ceremonia, según anunció el presidente Hugo Chávez.
Las primeras en anunciar su asistencia fueron las presidentas de Brasil, Dilma Rousseff, y de Argentina, Cristina Fernández, además de los mandatarios de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Guatemala y otros.
Esta será la culminación de un proceso de unidad e integración que tuvo su punto de partida en 1824 con la convocatoria de Bolívar al Congreso de Panamá para crear una federación de las recién independizadas repúblicas.
La idea original fue elaborada por el insigne patriota venezolano Francisco de Miranda (1750-1816), quien propugnaba la creación de una única nación a la cual se le llamaría Gran Colombia.
Bolívar plasmó esta intención en la Carta de Jamaica, escrita en 1815, y calificó de idea grandiosa la intención de fundar en Latinoamérica "una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo".

La CELAC será en cierto sentido la heredera de este propósito, puesto que agrupará a los países del continente en una entidad propia sin Estados Unidos y Canadá, a diferencia de lo que ocurre en la Organización de Estados Americanos (OEA).
A los países latinoamericanos de habla hispana y a Brasil, se unirán el mes próximo los estados bañados por el mar Caribe, que obtuvieron hace pocos decenios la independencia y comparten con sus vecinos del continente los mismos proyectos e intereses.
Aunque no se trata en estos momentos de fundar una nación, la Comunidad que verá la luz es un paso más en un proceso de integración que se ha acelerado en los años recientes con un marcado énfasis en la independencia.
La creación de esta entidad fue acordada por los gobernantes de la región en la cumbre de Playa del Carmen, México, el 23 de febrero de 2010, como una continuación del Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe.
Otro antecedente fue la creación del Mercado Común del Sur (Mercosur) por parte de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay el 26 de marzo de 1991, al cual se han asociado otras naciones.
En tanto, el 14 de diciembre de 2004 nació la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), formada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Venezuela, con un programa integrador de nuevo tipo.
Otro paso en la misma dirección lo dieron los 12 países que formaron la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) al firmar en Brasilia el tratado constitutivo el 23 de mayo de 2008.
El nuevo foro es considerado como una pieza clave en la arquitectura de la integración regional.
Con sus 550 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) global de unos seis billones de dólares, los integrantes de la CELAC tendrán un peso importante en el concierto de naciones.
Pero para lograrlo no bastará con la solidez económica, sino que requerirá una manera propia de enfocar los asuntos latinoamericanos y caribeños, fuera de presiones foráneas.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo recientemente que propondrá en Caracas cambios al sistema interamericano, en referencia a Estados Unidos y la OEA.
Subrayó el mandatario que resulta increíble tener que ir a Washington para discutir asuntos latinoamericanos, cuando Estados Unidos no reconoce la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
La aspiración de Ecuador es la de desarrollar la Celac como un foro para la resolución de conflictos regionales, que reemplace a la OEA, por su claro sesgo a favor de países hegemónicos, agregó.
Por su parte, el canciller uruguayo, Luis Almagro, declaró a Prensa Latina que la CELAC permitirá construir la unión a partir de la concertación de políticas en todos los ámbitos de acción.
Uruguay espera que la entidad sea un paso fundamental e importantísimo en la construcción de un espacio de integración de América Latina y el Caribe, dijo.
Hugo Chávez expresó también que esta cumbre va a ser un hecho histórico, pues los gobernantes "debatirán en Caracas, sin Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea, sobre el presente y el futuro de este gran continente de la utopía y la esperanza".
*Periodista de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.
poemas de nicanor parra hermamo de la compositora violeta parra gandaor del premio cervantes 2011
PREGUNTAS A LA HORA DEL TÉ
Este señor desvaído parece
Una figura de un museo de cera;
Mira a través de los visillos rotos:
Qué vale más, ¿el oro o la belleza?,
¿Vale más el arroyo que se mueve
O la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
Que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
O la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
Construyendo castillos en la arena.
¿Es superior el vaso transparente
A la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
De ceniza, de humo, de tristeza:
Lo que se vio una vez ya no se vuelve
A ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina.
Todo envuelto en una especie de niebla.
HAY UN DÍA FELIZ
A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!
ES OLVIDO
Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
SE CANTA AL MAR
Nada podrá apartar de mi memoria
La luz de aquella misteriosa lámpara,
Ni el resultado que en mis ojos tuvo
Ni la impresión que me dejó en el alma.
Todo lo puede el tiempo, sin embargo
Creo que ni la muerte ha de borrarla.
Voy a explicarme aquí, si me permiten,
Con el eco mejor de mi garganta.
Por aquel tiempo yo no comprendía
Francamente ni cómo me llamaba,
No había escrito aún mi primer verso
Ni derramado mi primera lágrima;
Era mi corazón ni más ni menos
Que el olvidado kiosko de una plaza.
Mas sucedió que cierta vez mi padre
Fue desterrado al sur, a la lejana
Isla de Chiloé donde el invierno
Es como una ciudad abandonada.
Partí con él y sin pensar llegamos
A Puerto Montt una mañana clara.
Siempre había vivido mi familia
En el valle central o en la montaña,
De manera que nunca, ni por pienso,
Se conversó del mar en nuestra casa.
Sobre este punto yo sabía apenas
Lo que en la escuela pública enseñaban
Y una que otra cuestión de contrabando
De las cartas de amor de mis hermanas.
Descendimos del tren entre banderas
Y una solemne fiesta de campanas
Cuando mi padre me cogió de un brazo
Y volviendo los ojos a la blanca,
Libre y eterna espuma que a lo lejos
Hacia un país sin nombre navegaba,
Como quien reza una oración me dijo
Con voz que tengo en el oído intacta:
"Este es, muchacho, el mar". El mar sereno,
El mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso
Que una fuerza mayor me llenó el alma
Y sin medir, sin sospechar siquiera,
La magnitud real de mi campaña,
Eché a correr, sin orden ni concierto,
Como un desesperado hacia la playa
Y en un instante memorable estuve
Frente a ese gran señor de las batallas.
Entonces fue cuando extendí los brazos
Sobre el haz ondulante de las aguas,
Rígido el cuerpo, las pupilas fijas,
En la verdad sin fin de la distancia,
Sin que en mi ser moviérase un cabello,
¡Como la sombra azul de las estatuas!
Cuánto tiempo duró nuestro saludo
No podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
ODA A UNAS PALOMAS
Qué divertidas son
Estas palomas que se burlan de todo
Con sus pequeñas plumas de colores
Y sus enormes vientres redondos.
Pasan del comedor a la cocina
Como hojas que dispersa el otoño
Y en el jardín se instalan a comer
Moscas, de todo un poco,
Picotean las piedras amarillas
O se paran en el lomo del toro:
Más ridículas son que una escopeta
O que una rosa llena de piojos.
Sus estudiados vuelos, sin embargo,
Hipnotizan a mancos y cojos
Que creen ver en ellas
La explicación de este mundo y el otro.
Aunque no hay que confiarse porque tienen
El olfato del zorro,
La inteligencia fría del reptil
Y la experiencia larga del loro.
Más hipnóticas son que el profesor
Y que el abad que se cae de gordo.
Pero al menor descuido se abalanzan
Como bomberos locos,
Entran por la ventana al edificio
Y se apoderan de la caja de fondos.
A ver si alguna vez
Nos agrupamos realmente todos
Y nos ponemos firmes
Como gallinas que defienden sus pollos.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
Este señor desvaído parece
Una figura de un museo de cera;
Mira a través de los visillos rotos:
Qué vale más, ¿el oro o la belleza?,
¿Vale más el arroyo que se mueve
O la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
Que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
O la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
Construyendo castillos en la arena.
¿Es superior el vaso transparente
A la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
De ceniza, de humo, de tristeza:
Lo que se vio una vez ya no se vuelve
A ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina.
Todo envuelto en una especie de niebla.
HAY UN DÍA FELIZ
A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!
ES OLVIDO
Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
SE CANTA AL MAR
Nada podrá apartar de mi memoria
La luz de aquella misteriosa lámpara,
Ni el resultado que en mis ojos tuvo
Ni la impresión que me dejó en el alma.
Todo lo puede el tiempo, sin embargo
Creo que ni la muerte ha de borrarla.
Voy a explicarme aquí, si me permiten,
Con el eco mejor de mi garganta.
Por aquel tiempo yo no comprendía
Francamente ni cómo me llamaba,
No había escrito aún mi primer verso
Ni derramado mi primera lágrima;
Era mi corazón ni más ni menos
Que el olvidado kiosko de una plaza.
Mas sucedió que cierta vez mi padre
Fue desterrado al sur, a la lejana
Isla de Chiloé donde el invierno
Es como una ciudad abandonada.
Partí con él y sin pensar llegamos
A Puerto Montt una mañana clara.
Siempre había vivido mi familia
En el valle central o en la montaña,
De manera que nunca, ni por pienso,
Se conversó del mar en nuestra casa.
Sobre este punto yo sabía apenas
Lo que en la escuela pública enseñaban
Y una que otra cuestión de contrabando
De las cartas de amor de mis hermanas.
Descendimos del tren entre banderas
Y una solemne fiesta de campanas
Cuando mi padre me cogió de un brazo
Y volviendo los ojos a la blanca,
Libre y eterna espuma que a lo lejos
Hacia un país sin nombre navegaba,
Como quien reza una oración me dijo
Con voz que tengo en el oído intacta:
"Este es, muchacho, el mar". El mar sereno,
El mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso
Que una fuerza mayor me llenó el alma
Y sin medir, sin sospechar siquiera,
La magnitud real de mi campaña,
Eché a correr, sin orden ni concierto,
Como un desesperado hacia la playa
Y en un instante memorable estuve
Frente a ese gran señor de las batallas.
Entonces fue cuando extendí los brazos
Sobre el haz ondulante de las aguas,
Rígido el cuerpo, las pupilas fijas,
En la verdad sin fin de la distancia,
Sin que en mi ser moviérase un cabello,
¡Como la sombra azul de las estatuas!
Cuánto tiempo duró nuestro saludo
No podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
ODA A UNAS PALOMAS
Qué divertidas son
Estas palomas que se burlan de todo
Con sus pequeñas plumas de colores
Y sus enormes vientres redondos.
Pasan del comedor a la cocina
Como hojas que dispersa el otoño
Y en el jardín se instalan a comer
Moscas, de todo un poco,
Picotean las piedras amarillas
O se paran en el lomo del toro:
Más ridículas son que una escopeta
O que una rosa llena de piojos.
Sus estudiados vuelos, sin embargo,
Hipnotizan a mancos y cojos
Que creen ver en ellas
La explicación de este mundo y el otro.
Aunque no hay que confiarse porque tienen
El olfato del zorro,
La inteligencia fría del reptil
Y la experiencia larga del loro.
Más hipnóticas son que el profesor
Y que el abad que se cae de gordo.
Pero al menor descuido se abalanzan
Como bomberos locos,
Entran por la ventana al edificio
Y se apoderan de la caja de fondos.
A ver si alguna vez
Nos agrupamos realmente todos
Y nos ponemos firmes
Como gallinas que defienden sus pollos.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
mi vida para no celebrar a parra...
ADVERTENCIA AL LECTOR
El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!
Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.
Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.
Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
"¡Las risas de este libro son falsas!", argumentarán mis detractores
"Sus lágrimas, ¡artificiales!"
"En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza"
"Se patalea como un niño de pecho"
"El autor se da a entender a estornudos"
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.
"¿A qué molestar al público entonces?", se preguntarán los amigos lectores:
"Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!"
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.
Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!
DEFENSA DEL ARBOL
Por qué te entregas a esa piedra
Niño de ojos almendrados
Con el impuro pensamiento
De derramarla contra el árbol.
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato.
Ya sea sauce pensativo
Ya melancólico naranjo
Debe ser siempre por el hombre
Bien distinguido y respetado:
Niño perverso que lo hiera
Hiere a su padre y a su hermano.
Yo no comprendo, francamente,
Cómo es posible que un muchacho
Tenga este gesto tan indigno
Siendo tan rubio y delicado.
Seguramente que tu madre
No sabe el cuervo que ha criado,
Te cree un hombre verdadero,
Yo pienso todo lo contrario:
Creo que no hay en todo Chile
Niño tan malintencionado.
¡Por qué te entregas a esa piedra
Como a un puñal envenenado,
Tú que comprendes claramente
La gran persona que es el árbol!
El da la fruta deleitosa
Más que la leche, más que el nardo;
Leña de oro en el invierno,
Sombra de plata en el verano
Y, lo que es más que todo junto,
Crea los vientos y los pájaros.
Piénsalo bien y reconoce
Que no hay amigo como el árbol,
Adonde quiera que te vuelvas
Siempre lo encuentras a tu lado,
Vayas pisando tierra firme
O móvil mar alborotado,
Estés meciéndote en la cuna
O bien un día agonizando,
Más fiel que el vidrio del espejo
Y más sumiso que un esclavo.
Medita un poco lo que haces
Mira que Dios te está mirando,
Ruega al Señor que te perdone
De tan gravísimo pecado
Y nunca más la piedra ingrata
Salga silbando de tu mano
nicanor parra
LA VÍBORA
Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable
Sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
Trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,
Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
A la luz de la luna realizar pequeños robos,
Falsificaciones de documentos comprometedores,
So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques
Y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
O nos íbamos a un café danzante
Donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
Que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.
Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer
Que solía presentarse a mi oficina completamente desnuda
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
Que la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
Exigiéndome perentoriamente que besara su boca
Y que contestase sin dilación sus necias preguntas
Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futura
Temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
Que ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
Para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
Y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.
Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
Que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
Para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).
Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
En el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;
No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
Y me acusaba de haber arruinado su juventud:
Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
Y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda
Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios
Entonces hube de salir a la calle y vivir de la caridad pública,
Dormir en los bancos de las plazas,
Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
Entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza también
Posando frente a una cámara fotográfica
Unas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vista
Mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tú eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,
Permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño
............................ taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
Allí pienso construir una especie de pirámide
En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
Dispongo de un buen capital;
Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó,
Lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
Puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
Tráeme un poco de agua, mujer,
Consígueme algo de comer en alguna parte,
Estoy muerto de hambre,
No puedo trabajar más para ti,
Todo ha terminado entre nosotros.
nicanor parra
AUTORRETRATO
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
(nicanor parra)
El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!
Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.
Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.
Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
"¡Las risas de este libro son falsas!", argumentarán mis detractores
"Sus lágrimas, ¡artificiales!"
"En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza"
"Se patalea como un niño de pecho"
"El autor se da a entender a estornudos"
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.
"¿A qué molestar al público entonces?", se preguntarán los amigos lectores:
"Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!"
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.
Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!
DEFENSA DEL ARBOL
Por qué te entregas a esa piedra
Niño de ojos almendrados
Con el impuro pensamiento
De derramarla contra el árbol.
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato.
Ya sea sauce pensativo
Ya melancólico naranjo
Debe ser siempre por el hombre
Bien distinguido y respetado:
Niño perverso que lo hiera
Hiere a su padre y a su hermano.
Yo no comprendo, francamente,
Cómo es posible que un muchacho
Tenga este gesto tan indigno
Siendo tan rubio y delicado.
Seguramente que tu madre
No sabe el cuervo que ha criado,
Te cree un hombre verdadero,
Yo pienso todo lo contrario:
Creo que no hay en todo Chile
Niño tan malintencionado.
¡Por qué te entregas a esa piedra
Como a un puñal envenenado,
Tú que comprendes claramente
La gran persona que es el árbol!
El da la fruta deleitosa
Más que la leche, más que el nardo;
Leña de oro en el invierno,
Sombra de plata en el verano
Y, lo que es más que todo junto,
Crea los vientos y los pájaros.
Piénsalo bien y reconoce
Que no hay amigo como el árbol,
Adonde quiera que te vuelvas
Siempre lo encuentras a tu lado,
Vayas pisando tierra firme
O móvil mar alborotado,
Estés meciéndote en la cuna
O bien un día agonizando,
Más fiel que el vidrio del espejo
Y más sumiso que un esclavo.
Medita un poco lo que haces
Mira que Dios te está mirando,
Ruega al Señor que te perdone
De tan gravísimo pecado
Y nunca más la piedra ingrata
Salga silbando de tu mano
nicanor parra
LA VÍBORA
Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable
Sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
Trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,
Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
A la luz de la luna realizar pequeños robos,
Falsificaciones de documentos comprometedores,
So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques
Y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
O nos íbamos a un café danzante
Donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
Que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.
Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer
Que solía presentarse a mi oficina completamente desnuda
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
Que la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
Exigiéndome perentoriamente que besara su boca
Y que contestase sin dilación sus necias preguntas
Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futura
Temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
Que ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
Para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
Y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.
Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
Que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
Para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).
Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
En el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;
No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
Y me acusaba de haber arruinado su juventud:
Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
Y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda
Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios
Entonces hube de salir a la calle y vivir de la caridad pública,
Dormir en los bancos de las plazas,
Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
Entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza también
Posando frente a una cámara fotográfica
Unas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vista
Mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tú eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,
Permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño
............................ taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
Allí pienso construir una especie de pirámide
En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
Dispongo de un buen capital;
Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó,
Lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
Puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
Tráeme un poco de agua, mujer,
Consígueme algo de comer en alguna parte,
Estoy muerto de hambre,
No puedo trabajar más para ti,
Todo ha terminado entre nosotros.
nicanor parra
AUTORRETRATO
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
(nicanor parra)
por los que no nacieron todavia
"Es hora de parar la guerra contra la Tierra"
Vandana Shiva
Ecoportal
Hoy en día, cuando pensamos en la guerra, nuestra mente se torna hacia Iraq y Afganistán. Pero la guerra más grande es la guerra contra el planeta. Ésta tiene sus raíces en una economía que no respeta límites ecológicos y éticos – límites a la desigualdad, límites a la injusticia, límites a la codicia y la concentración económica.
Un puñado de empresas y de potencias busca controlar los recursos de la Tierra y transformar el planeta en un supermercado en el que todo está en venta. Quieren vender nuestro agua, genes, células, órganos, conocimientos, culturas y nuestro futuro.
La guerras duraderas en Afganistán, Iraq y las que les han seguido no son sólo sangre por petróleo. A medida que ellas se desarrollan, vemos que son sangre por alimentos, sangre por genes y biodiversidad y sangre por agua.
La metalidad guerrera subyacente a la agricultura bélico-industrial es obvia en los nombres de los herbicidas de Monsanto— Round-Up, Machete, Lasso. American Home Products, que se ha fusionado con Monsanto, da a sus herbicidas nombre igualmente agresivos, incluyendo “Pentagon” y “Squadron”. Es la lengua de la guerra. La sustentabilidad se basa en la paz con la Tierra.
La guerra contra la Tierra comienza en la mente. Los pensamientos violentos dan forma a acciones violentas. Categorías violentas construyen herramientas violentas. Y en ninguna parte esto es tan vivaz como en las metáforas y métodos en los que se basa la producción industrial, agrícola y alimentaria. La fábricas que produjeron venenos y explosivos para matar a la gente durante las guerras han sido transformadas en fábricas productoras de agroquímicos al terminar las guerras.
El año 1984 me hizo ver que algo no estaba bien en la manera en que los alimentos se producían. Con la violencia en el Punjab y el desastre en Bhopal, la agricultura parecía guerra. Fue entonces que escribí La Violencia de la Revolución Verde, y por eso mismo lancé Navdanya como un movimiento por una agricultura libre de venenos y productos tóxicos.
Los pesticidas, que en un principio se utilizaron como químicos bélicos, no pudieron controlar las plagas. La ingeniería genética iba a ofrecer una alternativa a los productos químicos tóxicos. Al contrario, ha llevado a un mayor uso de pesticidas y herbicidas y desatado una guerra contra los campesinos.
Los altos costos de los insumos y productos químicos hacen que los agricultores caigan en la trampa de la deuda – y la tampa de la deuda lleva a los agricultores al suicidio. De acuerdo a datos oficiales, en la India más de 200.000 campesinos se han suicidado desde 1997.
Hacer la paz con la Tierra siempre ha sido un imperativo ético y ecológico, que se ha convertido ahora en un imperativo para supervivencia de nuestra especie.
La violencia contra el suelo, la biodiversidad, el agua, la atmósfera, el campo y los campesinos produce un sistema alimentario marcial que no puede dar de comer a la gente. Un billón de personas sufre hambre. Dos billones sufren de enfermedades relacionadas con la alimentación: obesidad, diabetes, hipertensión y cáncer.
Hay tres niveles de violencia implicadas en el desarrollo no sustentable. El primero es la violencia contra la Tierra, que se expresa en la crisis ecológica. El segundo es la violencia contra gente, que se expresa en la pobreza, la indigencia y el desplazamiento. El tercero es la violencia de la guerra y el conflicto, cuando los poderosos echan mano a los recursos que están en otras comunidades y países para satisfacer su apetito que no tiene límites.
Cuando cada aspecto de la vida es comercializado, vivir se hace más caro, y la gente se empobrece, incluso si ganan más de un dólar al día. Por otra parte, la gente puede ser rica en términos materiales, incluso sin economía monetaria, si tienen acceso a la tierra, si los suelos son fértiles, si los ríos están limpios, su cultura es rica y mantiene la tradición de construir casas y prendas bonitas, buena comida, y hay cohesión social, solidaridad y espíritu comunitario.
La ascensión del dominio del mercado, y de la moneda en tanto que capital producido por el hombre, a la posición de principio superior organizativo de la sociedad y única forma de cuantificar nuestro bienestar ha llevado al debilitamiento de los procesos que mantienen y sostienen la vida en la naturaleza y la sociedad.
Entre más ricos nos hacemos, somos ecológica y culturalmente más pobres. El aumento en el bienestar económico, medido en dinero, lleva al aumento de la pobreza en los aspectos material, cultural, ecológico y espiritual.
La verdadera moneda de la vida es la vida misma, este punto de vista lleva a varias preguntas: ¿cómo nos miramos a nosotros mismos en este mundo? ¿Para qué están los seres humanos? Y ¿somos simplemente una máquina de hacer dinero devoradora de recursos? O ¿tenemos un propósito más elevado, un fin superior?
Creo que la “Democracia Terráquea” nos permite imaginar y crear democracias vivientes basadas en el valor intrínseco de todas las especias, de todos los pueblos, de todas las culturas – un reparto justo y equitativo de los recursos vitales de esta Tierra, un reparto de las decisiones sobre el uso de los recursos de la Tierra.
La “Democracia Terráquea” protege los procesos ecológicos que mantienen la vida y los derechos humanos fundamentales que son la base del derecho a la vida, incluyendo el derecho al agua, la alimentación, la salud, la educación, el trabajo y el sustento.
Tenemos que escoger. ¿Obedeceremos las leyes de mercado de la codicia corporativa o las leyes de la Madre Tierra para mantener los ecosistemas terrestres y la diversidad de los seres vivos?
Las necesidades en alimentación y agua de la gente sólo pueden satisfacerse si se protege la capacidad de la naturaleza para producir alimentos y agua. Suelos y ríos muertos no dan alimento ni agua.
Por ello, defender los derechos de la Madre Tierra es el más importante de los derechos humanos y de las luchas por la justicia social. Es el más amplio movimiento pacifista de nuestra época. www.ecoportal.net
La Dra. Vandana Shiva es una física y ambientalista india, que recibio el Precio Sydney de la Paz 2010. Ésta es la versión editada de su discurso en la Ópera de Sydney el 3 de noviembre.
de http://www.rebelion.org/
Vandana Shiva
Ecoportal
Hoy en día, cuando pensamos en la guerra, nuestra mente se torna hacia Iraq y Afganistán. Pero la guerra más grande es la guerra contra el planeta. Ésta tiene sus raíces en una economía que no respeta límites ecológicos y éticos – límites a la desigualdad, límites a la injusticia, límites a la codicia y la concentración económica.
Un puñado de empresas y de potencias busca controlar los recursos de la Tierra y transformar el planeta en un supermercado en el que todo está en venta. Quieren vender nuestro agua, genes, células, órganos, conocimientos, culturas y nuestro futuro.
La guerras duraderas en Afganistán, Iraq y las que les han seguido no son sólo sangre por petróleo. A medida que ellas se desarrollan, vemos que son sangre por alimentos, sangre por genes y biodiversidad y sangre por agua.
La metalidad guerrera subyacente a la agricultura bélico-industrial es obvia en los nombres de los herbicidas de Monsanto— Round-Up, Machete, Lasso. American Home Products, que se ha fusionado con Monsanto, da a sus herbicidas nombre igualmente agresivos, incluyendo “Pentagon” y “Squadron”. Es la lengua de la guerra. La sustentabilidad se basa en la paz con la Tierra.
La guerra contra la Tierra comienza en la mente. Los pensamientos violentos dan forma a acciones violentas. Categorías violentas construyen herramientas violentas. Y en ninguna parte esto es tan vivaz como en las metáforas y métodos en los que se basa la producción industrial, agrícola y alimentaria. La fábricas que produjeron venenos y explosivos para matar a la gente durante las guerras han sido transformadas en fábricas productoras de agroquímicos al terminar las guerras.
El año 1984 me hizo ver que algo no estaba bien en la manera en que los alimentos se producían. Con la violencia en el Punjab y el desastre en Bhopal, la agricultura parecía guerra. Fue entonces que escribí La Violencia de la Revolución Verde, y por eso mismo lancé Navdanya como un movimiento por una agricultura libre de venenos y productos tóxicos.
Los pesticidas, que en un principio se utilizaron como químicos bélicos, no pudieron controlar las plagas. La ingeniería genética iba a ofrecer una alternativa a los productos químicos tóxicos. Al contrario, ha llevado a un mayor uso de pesticidas y herbicidas y desatado una guerra contra los campesinos.
Los altos costos de los insumos y productos químicos hacen que los agricultores caigan en la trampa de la deuda – y la tampa de la deuda lleva a los agricultores al suicidio. De acuerdo a datos oficiales, en la India más de 200.000 campesinos se han suicidado desde 1997.
Hacer la paz con la Tierra siempre ha sido un imperativo ético y ecológico, que se ha convertido ahora en un imperativo para supervivencia de nuestra especie.
La violencia contra el suelo, la biodiversidad, el agua, la atmósfera, el campo y los campesinos produce un sistema alimentario marcial que no puede dar de comer a la gente. Un billón de personas sufre hambre. Dos billones sufren de enfermedades relacionadas con la alimentación: obesidad, diabetes, hipertensión y cáncer.
Hay tres niveles de violencia implicadas en el desarrollo no sustentable. El primero es la violencia contra la Tierra, que se expresa en la crisis ecológica. El segundo es la violencia contra gente, que se expresa en la pobreza, la indigencia y el desplazamiento. El tercero es la violencia de la guerra y el conflicto, cuando los poderosos echan mano a los recursos que están en otras comunidades y países para satisfacer su apetito que no tiene límites.
Cuando cada aspecto de la vida es comercializado, vivir se hace más caro, y la gente se empobrece, incluso si ganan más de un dólar al día. Por otra parte, la gente puede ser rica en términos materiales, incluso sin economía monetaria, si tienen acceso a la tierra, si los suelos son fértiles, si los ríos están limpios, su cultura es rica y mantiene la tradición de construir casas y prendas bonitas, buena comida, y hay cohesión social, solidaridad y espíritu comunitario.
La ascensión del dominio del mercado, y de la moneda en tanto que capital producido por el hombre, a la posición de principio superior organizativo de la sociedad y única forma de cuantificar nuestro bienestar ha llevado al debilitamiento de los procesos que mantienen y sostienen la vida en la naturaleza y la sociedad.
Entre más ricos nos hacemos, somos ecológica y culturalmente más pobres. El aumento en el bienestar económico, medido en dinero, lleva al aumento de la pobreza en los aspectos material, cultural, ecológico y espiritual.
La verdadera moneda de la vida es la vida misma, este punto de vista lleva a varias preguntas: ¿cómo nos miramos a nosotros mismos en este mundo? ¿Para qué están los seres humanos? Y ¿somos simplemente una máquina de hacer dinero devoradora de recursos? O ¿tenemos un propósito más elevado, un fin superior?
Creo que la “Democracia Terráquea” nos permite imaginar y crear democracias vivientes basadas en el valor intrínseco de todas las especias, de todos los pueblos, de todas las culturas – un reparto justo y equitativo de los recursos vitales de esta Tierra, un reparto de las decisiones sobre el uso de los recursos de la Tierra.
La “Democracia Terráquea” protege los procesos ecológicos que mantienen la vida y los derechos humanos fundamentales que son la base del derecho a la vida, incluyendo el derecho al agua, la alimentación, la salud, la educación, el trabajo y el sustento.
Tenemos que escoger. ¿Obedeceremos las leyes de mercado de la codicia corporativa o las leyes de la Madre Tierra para mantener los ecosistemas terrestres y la diversidad de los seres vivos?
Las necesidades en alimentación y agua de la gente sólo pueden satisfacerse si se protege la capacidad de la naturaleza para producir alimentos y agua. Suelos y ríos muertos no dan alimento ni agua.
Por ello, defender los derechos de la Madre Tierra es el más importante de los derechos humanos y de las luchas por la justicia social. Es el más amplio movimiento pacifista de nuestra época. www.ecoportal.net
La Dra. Vandana Shiva es una física y ambientalista india, que recibio el Precio Sydney de la Paz 2010. Ésta es la versión editada de su discurso en la Ópera de Sydney el 3 de noviembre.
de http://www.rebelion.org/
¿Cuál es la lengua del futuro?
Conforme se apodera del mundo, el inglés cambia, se fragmenta y pronto podría llegar a ser irreconocible
Henry Hitchings
Tlaxcala
Este artículo es un extracto del libro “The Language Wars: A History of Proper English” (Farrar, Straus & Giroux, New York 2011). Traducción de Manuel Talens.
No existe una lengua que se haya difundido tanto (y que siga haciéndolo) como el inglés. El deseo de aprenderlo se ha vuelto insaciable en todas partes. El mundo del siglo XXI es cada vez más urbano y de clase media y la adopción del inglés es uno de los síntomas de esta realidad, puesto que se ha convertido en la lingua franca del comercio y de la cultura popular. En otros ámbitos, como el transporte, la diplomacia, la informática, la medicina y la educación, es la lengua dominante o una de las más utilizadas. Un estudio reciente ha sugerido que entre los estudiantes de los Emiratos Árabes Unidos “el árabe se asocia con la tradición, el hogar, la religión, la cultura, la escuela, las artes y las ciencias sociales”, mientras que el inglés “es un símbolo de la modernidad, el trabajo, la educación superior, el comercio, la economía y la ciencia y la tecnología”. En los países de lengua árabe las asignaturas de ciencias a menudo se enseñan en inglés, pues los libros de texto más excelentes y otros recursos educativos sólo están disponibles en esa lengua. No es un hecho inocente ni una feliz casualidad: la propagación del inglés es una industria.
La propagación del inglés se debe al colonialismo británico, a los avances de la revolución industrial, a la ascendencia económica y política de USA y a otros avances tecnológicos (en su mayoría usamericanos) que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XX. Su crecimiento se ha beneficiado de la exportación masiva del inglés como segunda lengua, así como del crecimiento de los medios anglófonos de comunicación. Por último, con gran frecuencia y en muchos lugares del mundo la evangelización cristiana, complementada con la distribución de Biblias en inglés, ha alimentado el mito de que es la lengua de Dios, un mito que surgió tras las sucesivas traducciones realizadas por Wyclif (1380), Tyndale (1534) y Cranmer (1539).
La historia de la difusión planetaria del inglés está repleta de fechas importantes: el asentamiento del fuerte de Jamestown (en la actual Virginia) en 1607; la victoria de Robert Clive en la batalla de Plassey (Bengala Occidental) en 1757, que marcó el comienzo del dominio de la Compañía Británica de las Indias Orientales; la construcción del primer penal colonial en Australia en 1788; el asentamiento británico en Singapur en 1819 y el establecimiento de una colonia de la corona en Hong Kong en 1842; el inicio formal de la administración británica en Nigeria en 1861; la fundación de la BBC en 1922 y de Naciones Unidas en 1945 y el lanzamiento por parte de AT&T del primer satélite de comunicaciones comerciales en 1962. Esta lista es sólo una muestra que no tiene en cuenta, por ejemplo, las diferentes oleadas de anglomanía que se extendieron por gran parte de Europa en el siglo XVIII. Sin embargo, es evidente que la difusión del inglés ha tenido mucho que ver con los beneficios materiales, con los medios de comunicación y con su uso como lengua de enseñanza. Una lista más completa de los hitos de su difusión podría intensificar el fuerte olor a sangre derramada que la acompaña.
El inglés ha permanecido dondequiera que empezó a utilizarse. Lo cultural persiste cuando desaparece el yugo militar. En la era colonial, las lenguas de los colonizadores dominaron a las de los territorios confiscados, las marginaron y, en algunos casos, las condenaron a la extinción, no sin antes haber absorbido los términos locales que les parecían de alguna utilidad. Las lenguas de los colonizadores practicaron una especie de canibalismo y su legado se palpa todavía. En muchos sitios el inglés suscita desconfianza por ser la lengua de los amos imperiales. Está lejos de ser una fuerza unitaria y su capacidad de resistencia es motivo de preocupación. En la India, a pesar de que el inglés se utiliza enormemente en los medios, en la administración, en la educación y en el comercio, no son pocos los que reclaman que se frene su influencia. Sin embargo, incluso allá donde el inglés es una lengua denigrada como instrumento del colonialismo, ha logrado mantenerse y, en muchos casos, florecer con el aumento del número de hablantes y de funciones.
A principios del siglo XX, en su profética novela The World Set Free (1914), HG Wells imaginó lo que luego pasaría a conocerse como “inglés mundial”, un concepto de esta lengua como medio de comunicación internacional, como segunda lengua global, como lubricante intelectual y comercial e, incluso, como instrumento de política exterior de los principales países de habla inglesa, que sólo llegó a ser una realidad en la década de 1960. El concepto había estado circulando desde 1920, pero no fue Wells su único inventor, ya que en 1888 Alexander Melville Bell había ideado el “inglés mundial”, un método de ortografía revisada para facilitar su aprendizaje que, según él, superaba a todos los demás “en su capacidad general para convertirla en la lengua del mundo”. Un siglo antes, en 1784, Robert Nares imaginó con satisfacción que el inglés se extendería prodigiosamente a través de todo el mundo e, incluso antes, John Adams había profetizado que llegaría a ser la lengua más hablado y leída… y la “más respetable”. El binomio “inglés mundial” todavía se utiliza, pero muchos críticos lo ponen en entredicho por su fuerte tufillo opresor. Hoy en día el “inglés mundial” ha sido sustituido por diversos nombres, de los cuales el más pegadizo es “globish” (por mucho que a mí, personalmente, me parezca una estupidez) [1], término popularizado por Jean-Paul Nerrière en su libro Don’t Speak English, Parlez Globish. Según Nerrière, el globish es una forma pragmática del inglés que consta de 1500 palabras y está concebido para que cualquiera pueda hacerse entender.
Pero el globish de Nerrière no es el único inglés. Madhukar Gogate, un ingeniero jubilado de la India, ha presentado por su parte una idea que también denomina globish y que utiliza una ortografía fonética para crear lo que considera una forma más clara del inglés que podría convertirse en lengua global y permitir vínculos entre personas de diferentes culturas. Al mismo tiempo, el lingüista alemán Joachim Grzega está promocionando un “inglés global básico” con apenas veinte reglas gramaticales y un vocabulario de 750 palabras que los estudiantes podrían complementar con otras 250 destinadas a sus necesidades personales.
Incluso si estos métodos tienen como objetivo la promoción de una forma lingüística neutral que sustituya a la de los valores “ingleses” coloniales, no por eso dejan de formar parte de un proyecto de mayor envergadura y con frecuencia invisible: el establecimiento de una comunidad angloparlante, sin fronteras territoriales, en la que el uso del inglés no sólo sea algo normal, sino también prestigioso y pueda “venderse” como una lengua de riqueza, de oportunidades, de ayudas para la educación, de democracia y de derecho moral. Este proyecto recibe un apoyo económico y político en la educación y en los medios y, a veces, también un apoyo militar, generalmente secreto. Y así, el inglés se propaga como una apisonadora que aplasta todo lo que se interpone en su camino. Es verdad que a menudo se utiliza junto a las lenguas locales y no las reemplaza de inmediato. Sin embargo, su presencia trastoca la importancia de la cultura en las vidas de quienes lo adoptan, altera sus aspiraciones y expectativas. Cada vez más, el inglés parece una segunda lengua materna. Sería posible imaginar que simplemente coexiste al lado de otras lenguas, pero resulta evidente que la convivencia se convierte en trascendencia. Conforme el inglés se va introduciendo en los espacios que ocupan otras lenguas, los lingüistas se ven obligados a comportarse como ecologistas y a dejar de ser estudiosos para convertirse en activistas.
Han sido numerosos los intentos de crear una lengua artificial que pudiera utilizarse en todo el mundo, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX y a principios del XX. La mayor parte de ellos no prosperaron: ¿quién se acuerda hoy de lenguas con nombres como cosmoglossa, spokil, mundolingue, veltparl, interlingua, romanizat, adjuvilo o molog? Algunos de aquellos innovadores hoy nos parecen gente muy extraña. Joseph Schipfer, el inventor de la communicationssprache, también se hizo famoso por haber inventado un método para impedir que a uno lo enterrasen vivo. Etienne-Paulin Gagne, el inventor de la monopanglosse, propuso que en épocas de hambruna los argelinos ayudasen a sus familias y amigos ofreciendo sus vidas o al menos alguno de sus miembros a cambio de alimentos y se declaró dispuesto, si fuera necesario, a ofrecer su propio cuerpo a los necesitados.
Sólo dos de aquellas lenguas alcanzaron la celebridad. En 1879 Johann Martin Schleyer, un clérigo de Baviera, ideó el volapük, que fue muy popular durante un breve período de tiempo: al cabo de diez años había 283 sociedades dedicadas a su promoción, así como manuales para su aprendizaje en veinticinco lenguas. Arika Okrent, en su libro In the Land of Invented Languages, afirma que el volapük es una delicia para gente con un sentido pueril del humor: pükön es“hablar” y plöpön es “tener éxito”. Más famosos y menos tontorrones fueron los esfuerzos de Ludwik Zamenhof, un oculista polaco de origen judío lituano que en la década de 1870 empezó a desarrollar el esperanto, una lengua sin irregularidades. En 1887 publicó su primer libro sobre ella, con una gramática que constaba de sólo dieciséis reglas y un vocabulario básico. Los motivos de Zamenhof eran evidentes: había crecido en los guetos de Bialystok y Varsovia, y, contrariado por la división que establecían las lenguas nacionales, soñaba con unir a la humanidad. El esperanto es sin duda el mayor éxito de las modernas lenguas inventadas, pero incluso si todavía tiene partidarios entusiastas, no parece que llegue alguna vez a imponerse como esperaba Zamenhof.
Es más probable que el lector haya oído hablar del klingon, una lengua creada por Marc Okrand para la serie televisiva Star Trek, así como de las lenguas élficas –en particular el quenya y el sindarin, que emulan, respectivamente, los modelos gramaticales del finés y del galés– ideadas por JRR Tolkien y fielmente utilizadas en las películas de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson. Un ejemplo más reciente de lengua artificial es la que Paul Frommer atribuyó a los na’vi de piel azul en la película Avatar, de James Cameron (2009). Las lenguas inventadas, que en una época encarnaron la esperanza política en el mundo real, han pasado a ser accesorios del arte y el entretenimiento.
Hoy en día, la lengua auxiliar del mundo, más que cualquier otra alternativa artificial, es el inglés. Los hablantes del inglés como segunda lengua son más numerosos que los hablantes nativos. Las estimaciones varían, pero incluso las más conservadoras admiten que hay 500 millones de hablantes del inglés como segunda lengua. También son muchos más numerosos en el mundo quienes desean hablarla que quienes tratan de oponerse a su avance. En algunos casos, la devoción por el inglés tiene tintes de ardor religioso y se sitúa en los límites de la automortificación. Cuenta Mark Abley que algunos coreanos ricos no dudan en costear una operación quirúrgica que alarga la lengua de sus hijos para que les sea más fácil hablar inglés de forma convincente. Se supone que la intervención les permite emitir los sonidos r y l, pero la fluidez con que hablan el inglés muchos coreanos que han emigrado a USA y Gran Bretaña hace que uno se pregunte si vale la pena. Sin embargo, éste es un ejemplo indiscutible de a qué extremos están algunos dispuestos a llegar para aprender inglés, seducidos por la creencia de que capital lingüístico equivale a capital económico.
En los lugares donde el inglés se utiliza como segunda lengua, sus hablantes consideran que carece de las limitaciones de sus lenguas maternas. Lo asocian con el poder y el estatus social y lo ven como un medio flexible y sensual para autoexpresarse. Simboliza la preferencia personal y la libertad. Pero mientras que muchos que no conocen la lengua aspiran a aprenderla, otros muchos la perciben como un instrumento de opresión que no sólo está asociado con el imperialismo, sino también con las depredaciones del capitalismo y el cristianismo (las palabras imperialismo y capitalismo han llegado a ser casi sinónimas gracias al libro El imperialismo, fase superior del capitalismo, que Lenin publicó en 1917). El erudito australiano Alastair Pennycook ha resumido a la perfección el paradójico estatus del inglés como “lengua de la amenaza, el deseo, la destrucción y las oportunidades”. Su difusión puede verse como una fuerza de homogeneización (algunos hablarían de yanquización) que erosiona la integridad de otras culturas. Sin embargo, lo que llama la atención es que la gente se la apropia localmente de muy distintas maneras. A veces se utiliza contra los mismos poderes e ideologías que supuestamente representa. Basta con escuchar, por ejemplo, a los raperos de Somalia o Indonesia para darse cuenta de que el uso del inglés en sus letras es cualquier cosa menos un sumiso homenaje al poderío comercial y cultural usamericano.
En su libro Globish (2010), Robert McCrum señala “la subversiva capacidad del inglés para correr junto a la liebre y cazar junto a los perros que la persiguen, para articular las ideas del gobierno y de la oposición, para ser la lengua de la gente ordinaria y del poder y la autoridad, del rock’n’roll y del decreto real”. McCrum la considera “contagiosa, adaptable, populista” y establece la caída del Muro de Berlín en 1989 como el momento simbólico que marcó el inicio de “una nueva dinámica en el flujo de la información”. Para McCrum, el inglés tiene un papel protagonista en eso que Thomas L. Friedman ha denominado con acierto “el aplanamiento del mundo”, la nueva “red global”.
En el siglo XXI otras lenguas desafían la posición del inglés como lengua planetaria dominante. Las principales parecen ser el español y el chino mandarín. Los hablantes que las utilizan como lengua materna son más numerosos que los del inglés, pero ninguna de las dos se utiliza mucho como lingua franca en la actualidad. La mayoría de los hablantes del chino mandarín viven en un solo país, y, con la excepción de España, la mayoría de los hispanohablantes están en el continente americano. Hay quien dice que la revitalización de las lenguas minoritarias es buena para el inglés, porque debilita a sus grandes rivales y, por lo tanto, elimina los obstáculos que impiden la difusión de esta lengua. Así, por ejemplo, el resurgimiento del catalán, del vasco y del gallego debilitaría al español peninsular y lo convertiría en un rival menos poderoso del inglés. Los apologistas del inglés invierten este argumento y afirman que el avance del inglés es bueno para las lenguas minoritarias, lo cual es falso.
Nicholas Ostler, un lingüista de ideas a menudo sorprendentes, ha dicho que “si comparamos el inglés con las otras lenguas que han alcanzado un estatus global, las que más se le parecen –desde el punto de vista lingüístico– son el chino y malayo”. Las tres siguen un orden verbal de sujeto-verbo-objeto y sus sustantivos y verbos tienen pocas variantes. Además, “otra faceta del inglés que lo asemeja con el chino es su ortografía peculiarmente conservadora y antifonética” y “de la misma manera que ha ocurrido con el chino... el parecido entre el inglés hablado y sus tradiciones escritas es cada vez más remoto”. Parece una comparación interesante, pero no sirve de guía para lo que sucederá en el futuro. Las principales amenazas contra el inglés podrían surgir de su interior. Hay una larga historia de gente que lo utiliza para fines anti-ingleses, de creadores y personajes políticos que afirman en inglés su distanciamiento de la anglicidad, de lo británico o de lo usamericano. Hay, por ejemplo, muchos escritores cuya lengua materna no es el inglés que han salpimentado con sabores extranjeros sus escritos en esa lengua, lo cual les ha permitido exhibir su patrimonio al mismo tiempo que trabajan en un medio que les permite llegar a un público más amplio.
Son dos las amenazas que destacan de las demás. Ya he mencionado la India; el inglés es importante para sus ambiciones globales. Las raíces de esa lengua son allí coloniales, pero el inglés conecta menos a los indios con el pasado que con el futuro. Las personas que lo utilizan en la India son ya más numerosas que en cualquier otro país del mundo, incluido USA. Mientras tanto, en China el número de estudiantes que lo están aprendiendo aumenta con rapidez. El empresario Li Yang ha desarrollado lo que denomina Crazy English, un método de enseñanza poco ortodoxo a base de gritos. Ésta, explica Li, es la manera con la que los chinos activan sus “músculos internacionales”. Su programa es patriótico. Kingsley Bolton, director del departamento de inglés de la City University de Hong Kong, lo llama “nacionalismo de vendedor ambulante”. Qué duda cabe de que posee una cualidad singular; uno de los eslóganes de Li dice así: “Hay que conquistar el inglés para fortalecer a China”. Unas cuantas voces disidentes sugieren que el Crazy English alienta el racismo, pero el entusiasmo que despierta su enfoque populista es indudable y arroja luz sobre una fiebre que ha invadido China: la ardiente convicción de que aprender inglés es la habilidad esencial para sobrevivir en el mundo moderno.
La adopción del inglés en los dos países más poblados del mundo ha dado lugar a que la lengua empiece a cambiar. Es probable que algunos de estos cambios desconcierten a sus hablantes nativos. La “anglicidad” del inglés se está diluyendo. También está perdiendo, y esto es todavía más sorprendente, su sabor usamericano. El centro de gravedad del inglés se está desplazando; de hecho, el inglés del siglo XXI tiene ya muchos centros de gravedad. Conforme pase el tiempo, sus hablantes nativos podrían encontrarse en situación de desventaja. Todo hablante nativo suele integrar diferentes bagajes culturales en el uso de su lengua. Un ejemplo innegable es la forma en que utilizamos metáforas deportivas. Si en una conversación le digo “has bateado seis” a mi socia eslovaca, probablemente no sabrá de lo que estoy hablando. Tampoco lo sabrá un usamericano. En cambio un indio es muy probable que lo entienda (la frase proviene del juego del cricket), pero lo cierto es que debería elegir mis palabras con mayor cuidado. El problema es que con frecuencia ni a mí ni a otros muchos como yo nos preocupa que no nos entiendan. Para los hablantes no nativos, los caprichos y las elaboraciones lingüísticas de este tipo son una fuente de confusión. A menudo los hablantes no nativos del inglés comentan que les resulta más fácil conversar entre sí que con hablantes nativos. Ya es un hecho que muchas personas que aprenden el inglés no tienen la menor intención de hablar con nativos, hasta tal punto que si yo interviniese en sus conversaciones no sería bienvenido.
Al mismo tiempo, los hablantes nativos del inglés tienden a asumir que su dominio de una lengua tan poderosa como la suya los dispensa de aprender otras lenguas. Se equivocan. Las compañías británicas a menudo pierden oportunidades de exportación debido a su desconocimiento de otras lenguas. Además, existe la posibilidad de que dentro de veinte o treinta años sea obligatorio saber inglés en los intercambios comerciales y eso hará que los hablantes nativos dejen de tener esa ventaja. En una encuesta realizada en 2005, más del 80% de los ciudadanos de Holanda, Dinamarca y Suecia afirmaron ser capaces de hablar inglés. El porcentaje fue del 60% en Finlandia, del 50% en Alemania, del 30% en Francia e Italia y del 20% en España y Turquía. Es de suponer que estas cifras hayan aumentado. Proceden de un estudio publicado en 2006 por el British Council, una organización creada en 1934 que hoy en día es un “órgano de relaciones culturales internacionales” en más de cien países. Su director general, Sir Richard Francis, afirmó en 1989 que “el verdadero oro negro de Gran Bretaña no es el petróleo del Mar del Norte, sino la lengua inglesa”. A menudo se minimizan afirmaciones como ésta, pero el papel del British Council en la promoción del inglés británico está ligado a los intereses corporativos británicos. Grandes compañías como la British Petroleum (hoy BP Amoco) han trabajado hombro con hombro con el British Council y han financiado programas educativos para que los extranjeros aprendan inglés. No se trata, desde luego, de un acto de altruismo. Como dice Robert Phillipson, “el inglés de los negocios es el negocio del inglés”. Pero al mismo tiempo que una lengua simultáneamente impuesta y bienvenida, el inglés es una lengua que, más que cualquier otra, la gente quiere aprender.
Las consecuencias son complejas. Algunas de ellas, al parecer, contrarias a las que se pretendían en un principio. A pesar de las ingentes cantidades de dinero que se gastan en la difusión del inglés británico, lo cierto es que el inglés está adquiriendo un color cada vez más local en los diferentes lugares donde se utiliza, y eso hace que el número de lenguas disminuya en el mundo mientras que al mismo tiempo aumente el número de variantes dialectales del inglés.
[1] Globish es un juego de palabras que consiste en sustituir las dos últimas letras de la palabra "global" (es decir, mundial o global) por el fonema -ish de la palabra English [NdelT].
Henry Hitchings
Tlaxcala
Este artículo es un extracto del libro “The Language Wars: A History of Proper English” (Farrar, Straus & Giroux, New York 2011). Traducción de Manuel Talens.
No existe una lengua que se haya difundido tanto (y que siga haciéndolo) como el inglés. El deseo de aprenderlo se ha vuelto insaciable en todas partes. El mundo del siglo XXI es cada vez más urbano y de clase media y la adopción del inglés es uno de los síntomas de esta realidad, puesto que se ha convertido en la lingua franca del comercio y de la cultura popular. En otros ámbitos, como el transporte, la diplomacia, la informática, la medicina y la educación, es la lengua dominante o una de las más utilizadas. Un estudio reciente ha sugerido que entre los estudiantes de los Emiratos Árabes Unidos “el árabe se asocia con la tradición, el hogar, la religión, la cultura, la escuela, las artes y las ciencias sociales”, mientras que el inglés “es un símbolo de la modernidad, el trabajo, la educación superior, el comercio, la economía y la ciencia y la tecnología”. En los países de lengua árabe las asignaturas de ciencias a menudo se enseñan en inglés, pues los libros de texto más excelentes y otros recursos educativos sólo están disponibles en esa lengua. No es un hecho inocente ni una feliz casualidad: la propagación del inglés es una industria.
La propagación del inglés se debe al colonialismo británico, a los avances de la revolución industrial, a la ascendencia económica y política de USA y a otros avances tecnológicos (en su mayoría usamericanos) que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XX. Su crecimiento se ha beneficiado de la exportación masiva del inglés como segunda lengua, así como del crecimiento de los medios anglófonos de comunicación. Por último, con gran frecuencia y en muchos lugares del mundo la evangelización cristiana, complementada con la distribución de Biblias en inglés, ha alimentado el mito de que es la lengua de Dios, un mito que surgió tras las sucesivas traducciones realizadas por Wyclif (1380), Tyndale (1534) y Cranmer (1539).
La historia de la difusión planetaria del inglés está repleta de fechas importantes: el asentamiento del fuerte de Jamestown (en la actual Virginia) en 1607; la victoria de Robert Clive en la batalla de Plassey (Bengala Occidental) en 1757, que marcó el comienzo del dominio de la Compañía Británica de las Indias Orientales; la construcción del primer penal colonial en Australia en 1788; el asentamiento británico en Singapur en 1819 y el establecimiento de una colonia de la corona en Hong Kong en 1842; el inicio formal de la administración británica en Nigeria en 1861; la fundación de la BBC en 1922 y de Naciones Unidas en 1945 y el lanzamiento por parte de AT&T del primer satélite de comunicaciones comerciales en 1962. Esta lista es sólo una muestra que no tiene en cuenta, por ejemplo, las diferentes oleadas de anglomanía que se extendieron por gran parte de Europa en el siglo XVIII. Sin embargo, es evidente que la difusión del inglés ha tenido mucho que ver con los beneficios materiales, con los medios de comunicación y con su uso como lengua de enseñanza. Una lista más completa de los hitos de su difusión podría intensificar el fuerte olor a sangre derramada que la acompaña.
El inglés ha permanecido dondequiera que empezó a utilizarse. Lo cultural persiste cuando desaparece el yugo militar. En la era colonial, las lenguas de los colonizadores dominaron a las de los territorios confiscados, las marginaron y, en algunos casos, las condenaron a la extinción, no sin antes haber absorbido los términos locales que les parecían de alguna utilidad. Las lenguas de los colonizadores practicaron una especie de canibalismo y su legado se palpa todavía. En muchos sitios el inglés suscita desconfianza por ser la lengua de los amos imperiales. Está lejos de ser una fuerza unitaria y su capacidad de resistencia es motivo de preocupación. En la India, a pesar de que el inglés se utiliza enormemente en los medios, en la administración, en la educación y en el comercio, no son pocos los que reclaman que se frene su influencia. Sin embargo, incluso allá donde el inglés es una lengua denigrada como instrumento del colonialismo, ha logrado mantenerse y, en muchos casos, florecer con el aumento del número de hablantes y de funciones.
A principios del siglo XX, en su profética novela The World Set Free (1914), HG Wells imaginó lo que luego pasaría a conocerse como “inglés mundial”, un concepto de esta lengua como medio de comunicación internacional, como segunda lengua global, como lubricante intelectual y comercial e, incluso, como instrumento de política exterior de los principales países de habla inglesa, que sólo llegó a ser una realidad en la década de 1960. El concepto había estado circulando desde 1920, pero no fue Wells su único inventor, ya que en 1888 Alexander Melville Bell había ideado el “inglés mundial”, un método de ortografía revisada para facilitar su aprendizaje que, según él, superaba a todos los demás “en su capacidad general para convertirla en la lengua del mundo”. Un siglo antes, en 1784, Robert Nares imaginó con satisfacción que el inglés se extendería prodigiosamente a través de todo el mundo e, incluso antes, John Adams había profetizado que llegaría a ser la lengua más hablado y leída… y la “más respetable”. El binomio “inglés mundial” todavía se utiliza, pero muchos críticos lo ponen en entredicho por su fuerte tufillo opresor. Hoy en día el “inglés mundial” ha sido sustituido por diversos nombres, de los cuales el más pegadizo es “globish” (por mucho que a mí, personalmente, me parezca una estupidez) [1], término popularizado por Jean-Paul Nerrière en su libro Don’t Speak English, Parlez Globish. Según Nerrière, el globish es una forma pragmática del inglés que consta de 1500 palabras y está concebido para que cualquiera pueda hacerse entender.
Pero el globish de Nerrière no es el único inglés. Madhukar Gogate, un ingeniero jubilado de la India, ha presentado por su parte una idea que también denomina globish y que utiliza una ortografía fonética para crear lo que considera una forma más clara del inglés que podría convertirse en lengua global y permitir vínculos entre personas de diferentes culturas. Al mismo tiempo, el lingüista alemán Joachim Grzega está promocionando un “inglés global básico” con apenas veinte reglas gramaticales y un vocabulario de 750 palabras que los estudiantes podrían complementar con otras 250 destinadas a sus necesidades personales.
Incluso si estos métodos tienen como objetivo la promoción de una forma lingüística neutral que sustituya a la de los valores “ingleses” coloniales, no por eso dejan de formar parte de un proyecto de mayor envergadura y con frecuencia invisible: el establecimiento de una comunidad angloparlante, sin fronteras territoriales, en la que el uso del inglés no sólo sea algo normal, sino también prestigioso y pueda “venderse” como una lengua de riqueza, de oportunidades, de ayudas para la educación, de democracia y de derecho moral. Este proyecto recibe un apoyo económico y político en la educación y en los medios y, a veces, también un apoyo militar, generalmente secreto. Y así, el inglés se propaga como una apisonadora que aplasta todo lo que se interpone en su camino. Es verdad que a menudo se utiliza junto a las lenguas locales y no las reemplaza de inmediato. Sin embargo, su presencia trastoca la importancia de la cultura en las vidas de quienes lo adoptan, altera sus aspiraciones y expectativas. Cada vez más, el inglés parece una segunda lengua materna. Sería posible imaginar que simplemente coexiste al lado de otras lenguas, pero resulta evidente que la convivencia se convierte en trascendencia. Conforme el inglés se va introduciendo en los espacios que ocupan otras lenguas, los lingüistas se ven obligados a comportarse como ecologistas y a dejar de ser estudiosos para convertirse en activistas.
Han sido numerosos los intentos de crear una lengua artificial que pudiera utilizarse en todo el mundo, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX y a principios del XX. La mayor parte de ellos no prosperaron: ¿quién se acuerda hoy de lenguas con nombres como cosmoglossa, spokil, mundolingue, veltparl, interlingua, romanizat, adjuvilo o molog? Algunos de aquellos innovadores hoy nos parecen gente muy extraña. Joseph Schipfer, el inventor de la communicationssprache, también se hizo famoso por haber inventado un método para impedir que a uno lo enterrasen vivo. Etienne-Paulin Gagne, el inventor de la monopanglosse, propuso que en épocas de hambruna los argelinos ayudasen a sus familias y amigos ofreciendo sus vidas o al menos alguno de sus miembros a cambio de alimentos y se declaró dispuesto, si fuera necesario, a ofrecer su propio cuerpo a los necesitados.
Sólo dos de aquellas lenguas alcanzaron la celebridad. En 1879 Johann Martin Schleyer, un clérigo de Baviera, ideó el volapük, que fue muy popular durante un breve período de tiempo: al cabo de diez años había 283 sociedades dedicadas a su promoción, así como manuales para su aprendizaje en veinticinco lenguas. Arika Okrent, en su libro In the Land of Invented Languages, afirma que el volapük es una delicia para gente con un sentido pueril del humor: pükön es“hablar” y plöpön es “tener éxito”. Más famosos y menos tontorrones fueron los esfuerzos de Ludwik Zamenhof, un oculista polaco de origen judío lituano que en la década de 1870 empezó a desarrollar el esperanto, una lengua sin irregularidades. En 1887 publicó su primer libro sobre ella, con una gramática que constaba de sólo dieciséis reglas y un vocabulario básico. Los motivos de Zamenhof eran evidentes: había crecido en los guetos de Bialystok y Varsovia, y, contrariado por la división que establecían las lenguas nacionales, soñaba con unir a la humanidad. El esperanto es sin duda el mayor éxito de las modernas lenguas inventadas, pero incluso si todavía tiene partidarios entusiastas, no parece que llegue alguna vez a imponerse como esperaba Zamenhof.
Es más probable que el lector haya oído hablar del klingon, una lengua creada por Marc Okrand para la serie televisiva Star Trek, así como de las lenguas élficas –en particular el quenya y el sindarin, que emulan, respectivamente, los modelos gramaticales del finés y del galés– ideadas por JRR Tolkien y fielmente utilizadas en las películas de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson. Un ejemplo más reciente de lengua artificial es la que Paul Frommer atribuyó a los na’vi de piel azul en la película Avatar, de James Cameron (2009). Las lenguas inventadas, que en una época encarnaron la esperanza política en el mundo real, han pasado a ser accesorios del arte y el entretenimiento.
Hoy en día, la lengua auxiliar del mundo, más que cualquier otra alternativa artificial, es el inglés. Los hablantes del inglés como segunda lengua son más numerosos que los hablantes nativos. Las estimaciones varían, pero incluso las más conservadoras admiten que hay 500 millones de hablantes del inglés como segunda lengua. También son muchos más numerosos en el mundo quienes desean hablarla que quienes tratan de oponerse a su avance. En algunos casos, la devoción por el inglés tiene tintes de ardor religioso y se sitúa en los límites de la automortificación. Cuenta Mark Abley que algunos coreanos ricos no dudan en costear una operación quirúrgica que alarga la lengua de sus hijos para que les sea más fácil hablar inglés de forma convincente. Se supone que la intervención les permite emitir los sonidos r y l, pero la fluidez con que hablan el inglés muchos coreanos que han emigrado a USA y Gran Bretaña hace que uno se pregunte si vale la pena. Sin embargo, éste es un ejemplo indiscutible de a qué extremos están algunos dispuestos a llegar para aprender inglés, seducidos por la creencia de que capital lingüístico equivale a capital económico.
En los lugares donde el inglés se utiliza como segunda lengua, sus hablantes consideran que carece de las limitaciones de sus lenguas maternas. Lo asocian con el poder y el estatus social y lo ven como un medio flexible y sensual para autoexpresarse. Simboliza la preferencia personal y la libertad. Pero mientras que muchos que no conocen la lengua aspiran a aprenderla, otros muchos la perciben como un instrumento de opresión que no sólo está asociado con el imperialismo, sino también con las depredaciones del capitalismo y el cristianismo (las palabras imperialismo y capitalismo han llegado a ser casi sinónimas gracias al libro El imperialismo, fase superior del capitalismo, que Lenin publicó en 1917). El erudito australiano Alastair Pennycook ha resumido a la perfección el paradójico estatus del inglés como “lengua de la amenaza, el deseo, la destrucción y las oportunidades”. Su difusión puede verse como una fuerza de homogeneización (algunos hablarían de yanquización) que erosiona la integridad de otras culturas. Sin embargo, lo que llama la atención es que la gente se la apropia localmente de muy distintas maneras. A veces se utiliza contra los mismos poderes e ideologías que supuestamente representa. Basta con escuchar, por ejemplo, a los raperos de Somalia o Indonesia para darse cuenta de que el uso del inglés en sus letras es cualquier cosa menos un sumiso homenaje al poderío comercial y cultural usamericano.
En su libro Globish (2010), Robert McCrum señala “la subversiva capacidad del inglés para correr junto a la liebre y cazar junto a los perros que la persiguen, para articular las ideas del gobierno y de la oposición, para ser la lengua de la gente ordinaria y del poder y la autoridad, del rock’n’roll y del decreto real”. McCrum la considera “contagiosa, adaptable, populista” y establece la caída del Muro de Berlín en 1989 como el momento simbólico que marcó el inicio de “una nueva dinámica en el flujo de la información”. Para McCrum, el inglés tiene un papel protagonista en eso que Thomas L. Friedman ha denominado con acierto “el aplanamiento del mundo”, la nueva “red global”.
En el siglo XXI otras lenguas desafían la posición del inglés como lengua planetaria dominante. Las principales parecen ser el español y el chino mandarín. Los hablantes que las utilizan como lengua materna son más numerosos que los del inglés, pero ninguna de las dos se utiliza mucho como lingua franca en la actualidad. La mayoría de los hablantes del chino mandarín viven en un solo país, y, con la excepción de España, la mayoría de los hispanohablantes están en el continente americano. Hay quien dice que la revitalización de las lenguas minoritarias es buena para el inglés, porque debilita a sus grandes rivales y, por lo tanto, elimina los obstáculos que impiden la difusión de esta lengua. Así, por ejemplo, el resurgimiento del catalán, del vasco y del gallego debilitaría al español peninsular y lo convertiría en un rival menos poderoso del inglés. Los apologistas del inglés invierten este argumento y afirman que el avance del inglés es bueno para las lenguas minoritarias, lo cual es falso.
Nicholas Ostler, un lingüista de ideas a menudo sorprendentes, ha dicho que “si comparamos el inglés con las otras lenguas que han alcanzado un estatus global, las que más se le parecen –desde el punto de vista lingüístico– son el chino y malayo”. Las tres siguen un orden verbal de sujeto-verbo-objeto y sus sustantivos y verbos tienen pocas variantes. Además, “otra faceta del inglés que lo asemeja con el chino es su ortografía peculiarmente conservadora y antifonética” y “de la misma manera que ha ocurrido con el chino... el parecido entre el inglés hablado y sus tradiciones escritas es cada vez más remoto”. Parece una comparación interesante, pero no sirve de guía para lo que sucederá en el futuro. Las principales amenazas contra el inglés podrían surgir de su interior. Hay una larga historia de gente que lo utiliza para fines anti-ingleses, de creadores y personajes políticos que afirman en inglés su distanciamiento de la anglicidad, de lo británico o de lo usamericano. Hay, por ejemplo, muchos escritores cuya lengua materna no es el inglés que han salpimentado con sabores extranjeros sus escritos en esa lengua, lo cual les ha permitido exhibir su patrimonio al mismo tiempo que trabajan en un medio que les permite llegar a un público más amplio.
Son dos las amenazas que destacan de las demás. Ya he mencionado la India; el inglés es importante para sus ambiciones globales. Las raíces de esa lengua son allí coloniales, pero el inglés conecta menos a los indios con el pasado que con el futuro. Las personas que lo utilizan en la India son ya más numerosas que en cualquier otro país del mundo, incluido USA. Mientras tanto, en China el número de estudiantes que lo están aprendiendo aumenta con rapidez. El empresario Li Yang ha desarrollado lo que denomina Crazy English, un método de enseñanza poco ortodoxo a base de gritos. Ésta, explica Li, es la manera con la que los chinos activan sus “músculos internacionales”. Su programa es patriótico. Kingsley Bolton, director del departamento de inglés de la City University de Hong Kong, lo llama “nacionalismo de vendedor ambulante”. Qué duda cabe de que posee una cualidad singular; uno de los eslóganes de Li dice así: “Hay que conquistar el inglés para fortalecer a China”. Unas cuantas voces disidentes sugieren que el Crazy English alienta el racismo, pero el entusiasmo que despierta su enfoque populista es indudable y arroja luz sobre una fiebre que ha invadido China: la ardiente convicción de que aprender inglés es la habilidad esencial para sobrevivir en el mundo moderno.
La adopción del inglés en los dos países más poblados del mundo ha dado lugar a que la lengua empiece a cambiar. Es probable que algunos de estos cambios desconcierten a sus hablantes nativos. La “anglicidad” del inglés se está diluyendo. También está perdiendo, y esto es todavía más sorprendente, su sabor usamericano. El centro de gravedad del inglés se está desplazando; de hecho, el inglés del siglo XXI tiene ya muchos centros de gravedad. Conforme pase el tiempo, sus hablantes nativos podrían encontrarse en situación de desventaja. Todo hablante nativo suele integrar diferentes bagajes culturales en el uso de su lengua. Un ejemplo innegable es la forma en que utilizamos metáforas deportivas. Si en una conversación le digo “has bateado seis” a mi socia eslovaca, probablemente no sabrá de lo que estoy hablando. Tampoco lo sabrá un usamericano. En cambio un indio es muy probable que lo entienda (la frase proviene del juego del cricket), pero lo cierto es que debería elegir mis palabras con mayor cuidado. El problema es que con frecuencia ni a mí ni a otros muchos como yo nos preocupa que no nos entiendan. Para los hablantes no nativos, los caprichos y las elaboraciones lingüísticas de este tipo son una fuente de confusión. A menudo los hablantes no nativos del inglés comentan que les resulta más fácil conversar entre sí que con hablantes nativos. Ya es un hecho que muchas personas que aprenden el inglés no tienen la menor intención de hablar con nativos, hasta tal punto que si yo interviniese en sus conversaciones no sería bienvenido.
Al mismo tiempo, los hablantes nativos del inglés tienden a asumir que su dominio de una lengua tan poderosa como la suya los dispensa de aprender otras lenguas. Se equivocan. Las compañías británicas a menudo pierden oportunidades de exportación debido a su desconocimiento de otras lenguas. Además, existe la posibilidad de que dentro de veinte o treinta años sea obligatorio saber inglés en los intercambios comerciales y eso hará que los hablantes nativos dejen de tener esa ventaja. En una encuesta realizada en 2005, más del 80% de los ciudadanos de Holanda, Dinamarca y Suecia afirmaron ser capaces de hablar inglés. El porcentaje fue del 60% en Finlandia, del 50% en Alemania, del 30% en Francia e Italia y del 20% en España y Turquía. Es de suponer que estas cifras hayan aumentado. Proceden de un estudio publicado en 2006 por el British Council, una organización creada en 1934 que hoy en día es un “órgano de relaciones culturales internacionales” en más de cien países. Su director general, Sir Richard Francis, afirmó en 1989 que “el verdadero oro negro de Gran Bretaña no es el petróleo del Mar del Norte, sino la lengua inglesa”. A menudo se minimizan afirmaciones como ésta, pero el papel del British Council en la promoción del inglés británico está ligado a los intereses corporativos británicos. Grandes compañías como la British Petroleum (hoy BP Amoco) han trabajado hombro con hombro con el British Council y han financiado programas educativos para que los extranjeros aprendan inglés. No se trata, desde luego, de un acto de altruismo. Como dice Robert Phillipson, “el inglés de los negocios es el negocio del inglés”. Pero al mismo tiempo que una lengua simultáneamente impuesta y bienvenida, el inglés es una lengua que, más que cualquier otra, la gente quiere aprender.
Las consecuencias son complejas. Algunas de ellas, al parecer, contrarias a las que se pretendían en un principio. A pesar de las ingentes cantidades de dinero que se gastan en la difusión del inglés británico, lo cierto es que el inglés está adquiriendo un color cada vez más local en los diferentes lugares donde se utiliza, y eso hace que el número de lenguas disminuya en el mundo mientras que al mismo tiempo aumente el número de variantes dialectales del inglés.
[1] Globish es un juego de palabras que consiste en sustituir las dos últimas letras de la palabra "global" (es decir, mundial o global) por el fonema -ish de la palabra English [NdelT].
......,CUANDO SALGAS LUNA LLENA
Cuando salgas, luna llena
Cuando salgas, luna llena,
ya andará con su cría mi paloma,
la blanca de ojos rojos, la incansable.
Cuando salgas, luna llena,
no hagas caso del perro si te ladra,
el muy torpe no sabe cómo amarte.
Cuando salgas, luna llena,
recuerda que aquí están mis compañeros.
Dales a ellos también de tu luz, de la más clara.
Cuando salgas, luna llena,
haremos una fiesta en mi ventana
y en el horno habrá un pan de tu tamaño.
noel nicola
Cuando salgas, luna llena,
ya andará con su cría mi paloma,
la blanca de ojos rojos, la incansable.
Cuando salgas, luna llena,
no hagas caso del perro si te ladra,
el muy torpe no sabe cómo amarte.
Cuando salgas, luna llena,
recuerda que aquí están mis compañeros.
Dales a ellos también de tu luz, de la más clara.
Cuando salgas, luna llena,
haremos una fiesta en mi ventana
y en el horno habrá un pan de tu tamaño.
noel nicola
cuaderno de manuscritos
Mas los alambres del patio el naranjo
La calle decrepita mas que una frontera
Siguen existiendo en el mundo
Como si cada uno con su sol
http://nuestrocanto.net/joo/index.php?option=com_content&view=article&id=2189:violeta-parra-cuaderno-de-manuscritos&catid=83:chile
La calle decrepita mas que una frontera
Siguen existiendo en el mundo
Como si cada uno con su sol
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El 99% que ocupó Wall Street
Amy Goodman
Democracy Now!
Si 2.000 activistas del movimiento conservador Tea Party se manifestaran en Wall Street, probablemente habría la misma cantidad de periodistas cubriendo el acontecimiento. De hecho 2.000 personas ocuparon Wall Street el sábado. No llevaban pancartas del Tea Party ni la bandera de Gadsden con la serpiente en espiral y la amenaza 'No te metas conmigo'. Pero su mensaje era claro: “Somos el 99 por ciento de la población que ya no tolerará la codicia ni la corrupción del 1 por ciento restante”, dijeron. Allí estaban, la mayoría de ellos jóvenes, protestando contra la especulación prácticamente no regulada y descontrolada de Wall Street, que provocó la crisis financiera mundial.
Uno de los multimillonarios más conocidos de Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg, comentó acerca del momento en que vivimos: “Muchos jóvenes que salen de la universidad no encuentran trabajo. Eso es lo que sucedió en El Cairo, es lo que sucedió en Madrid. No queremos ese tipo de disturbios aquí”. ¿Disturbios? ¿De eso realmente se trataron la Primavera Árabe y las protestas en Europa?
Quizá para desilusión del Alcalde Bloomberg, lo que sucedió en Egipto y en Europa es justamente lo que inspiró a muchas personas a ocupar Wall Street. En un reciente comunicado, la coalición de organizaciones que se están manifestando en Wall Street dijo: “El sábado realizamos una asamblea general de dos mil personas. El lunes a las 8 de la noche aún estábamos ocupando la plaza, a pesar de la constante presencia policial. Estamos construyendo el mundo que queremos, en base a la necesidad humana y a la sustentabilidad, en lugar de a la codicia de las empresas”.
Hablando del Tea Party, el gobernador de Texas, Rick Perry, viene provocando altercados en forma permanente durante los debates presidenciales republicanos con su declaración de que el venerado sistema de seguridad social de Estados Unidos es “una estafa de tipo Ponzi”. Charles Ponzi se dedicó a estafar a miles de personas en 1920 mediante la promesa fraudulenta de que recibirían grandes ganancias por sus inversiones. Una típica estafa Ponzi consiste en tomar el dinero de una serie de inversores y pagarles con el dinero de nuevos inversores, en lugar de pagarles con ganancias reales. El sistema de seguridad social de Estados Unidos de hecho es solvente: tiene un fondo fiduciario de más de 2,6 billones de dólares. La verdadera estafa que amenaza al pueblo estadounidense es la insaciable codicia de los bancos de Wall Street.
Entrevisté a uno de los organizadores de la protesta “Ocupemos Wall Street”. David Graeber es profesor en Goldsmiths, Universidad de Londres, y es autor de varios libros. Su obra más reciente es: “Deuda: Los primeros 5.000 años”. Graeber señala que, en medio de la crisis financiera de 2008, se renegociaron deudas enormes entre bancos. Sin embargo muy pocas hipotecas recibieron el mismo trato. Graeber dice: “Las deudas entre los muy ricos o entre gobiernos siempre pueden ser renegociadas y, de hecho, siempre ha sido así en la historia mundial. No están grabadas en piedra. En términos generales, cuando los pobres tienen deudas con los ricos, de pronto las deudas se convierten en una obligación sagrada, más importante que ninguna otra cosa y la idea de renegociarlas se vuelve impensable”.
El Presidente Barack Obama propuso recientemente un plan de creación de empleo y mayores esfuerzos para reducir el déficit. Una de las propuestas es el llamado “impuesto a los millonarios”, que cuenta con el apoyo del multimillonario y partidario de Obama, Warren Buffet. Los republicanos denominaron el impuesto “guerra de clases”.
Graeber comenta: “Durante los últimos 30 años hemos visto a los más ricos de nuestra sociedad librar una guerra política contra todos los demás y esta es la jugada más reciente de esa guerra, una medida que es totalmente disfuncional desde el punto de vista político y económico. Y este es el motivo por el cual los jóvenes simplemente han abandonado cualquier idea de recurrir a los políticos. Todos sabemos lo que sucederá. Los impuestos propuestos son una especie de simulación de gesto populista, que todos saben que se desechará. En realidad, lo que probablemente suceda es que habrá más recortes de los servicios sociales”.
Afuera, en la fría mañana del martes, los manifestantes iniciaron su cuarto día de protestas con una marcha en medio de una fuerte presencia policial e hicieron sonar la campana de apertura de “la bolsa del pueblo” a las 9.30 de la mañana, exactamente a la misma hora que suena la campana de la Bolsa de Nueva York. Mientras los banqueros permanecen seguros dentro de sus bancos rescatados, afuera, la policía arresta a manifestantes. En un mundo justo, con una economía justa, cabría preguntarse, ¿quién debería estar pasando frío afuera? ¿Quién debería ser arrestado?
http://www.rebelion.org/
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
Democracy Now!
Si 2.000 activistas del movimiento conservador Tea Party se manifestaran en Wall Street, probablemente habría la misma cantidad de periodistas cubriendo el acontecimiento. De hecho 2.000 personas ocuparon Wall Street el sábado. No llevaban pancartas del Tea Party ni la bandera de Gadsden con la serpiente en espiral y la amenaza 'No te metas conmigo'. Pero su mensaje era claro: “Somos el 99 por ciento de la población que ya no tolerará la codicia ni la corrupción del 1 por ciento restante”, dijeron. Allí estaban, la mayoría de ellos jóvenes, protestando contra la especulación prácticamente no regulada y descontrolada de Wall Street, que provocó la crisis financiera mundial.
Uno de los multimillonarios más conocidos de Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg, comentó acerca del momento en que vivimos: “Muchos jóvenes que salen de la universidad no encuentran trabajo. Eso es lo que sucedió en El Cairo, es lo que sucedió en Madrid. No queremos ese tipo de disturbios aquí”. ¿Disturbios? ¿De eso realmente se trataron la Primavera Árabe y las protestas en Europa?
Quizá para desilusión del Alcalde Bloomberg, lo que sucedió en Egipto y en Europa es justamente lo que inspiró a muchas personas a ocupar Wall Street. En un reciente comunicado, la coalición de organizaciones que se están manifestando en Wall Street dijo: “El sábado realizamos una asamblea general de dos mil personas. El lunes a las 8 de la noche aún estábamos ocupando la plaza, a pesar de la constante presencia policial. Estamos construyendo el mundo que queremos, en base a la necesidad humana y a la sustentabilidad, en lugar de a la codicia de las empresas”.
Hablando del Tea Party, el gobernador de Texas, Rick Perry, viene provocando altercados en forma permanente durante los debates presidenciales republicanos con su declaración de que el venerado sistema de seguridad social de Estados Unidos es “una estafa de tipo Ponzi”. Charles Ponzi se dedicó a estafar a miles de personas en 1920 mediante la promesa fraudulenta de que recibirían grandes ganancias por sus inversiones. Una típica estafa Ponzi consiste en tomar el dinero de una serie de inversores y pagarles con el dinero de nuevos inversores, en lugar de pagarles con ganancias reales. El sistema de seguridad social de Estados Unidos de hecho es solvente: tiene un fondo fiduciario de más de 2,6 billones de dólares. La verdadera estafa que amenaza al pueblo estadounidense es la insaciable codicia de los bancos de Wall Street.
Entrevisté a uno de los organizadores de la protesta “Ocupemos Wall Street”. David Graeber es profesor en Goldsmiths, Universidad de Londres, y es autor de varios libros. Su obra más reciente es: “Deuda: Los primeros 5.000 años”. Graeber señala que, en medio de la crisis financiera de 2008, se renegociaron deudas enormes entre bancos. Sin embargo muy pocas hipotecas recibieron el mismo trato. Graeber dice: “Las deudas entre los muy ricos o entre gobiernos siempre pueden ser renegociadas y, de hecho, siempre ha sido así en la historia mundial. No están grabadas en piedra. En términos generales, cuando los pobres tienen deudas con los ricos, de pronto las deudas se convierten en una obligación sagrada, más importante que ninguna otra cosa y la idea de renegociarlas se vuelve impensable”.
El Presidente Barack Obama propuso recientemente un plan de creación de empleo y mayores esfuerzos para reducir el déficit. Una de las propuestas es el llamado “impuesto a los millonarios”, que cuenta con el apoyo del multimillonario y partidario de Obama, Warren Buffet. Los republicanos denominaron el impuesto “guerra de clases”.
Graeber comenta: “Durante los últimos 30 años hemos visto a los más ricos de nuestra sociedad librar una guerra política contra todos los demás y esta es la jugada más reciente de esa guerra, una medida que es totalmente disfuncional desde el punto de vista político y económico. Y este es el motivo por el cual los jóvenes simplemente han abandonado cualquier idea de recurrir a los políticos. Todos sabemos lo que sucederá. Los impuestos propuestos son una especie de simulación de gesto populista, que todos saben que se desechará. En realidad, lo que probablemente suceda es que habrá más recortes de los servicios sociales”.
Afuera, en la fría mañana del martes, los manifestantes iniciaron su cuarto día de protestas con una marcha en medio de una fuerte presencia policial e hicieron sonar la campana de apertura de “la bolsa del pueblo” a las 9.30 de la mañana, exactamente a la misma hora que suena la campana de la Bolsa de Nueva York. Mientras los banqueros permanecen seguros dentro de sus bancos rescatados, afuera, la policía arresta a manifestantes. En un mundo justo, con una economía justa, cabría preguntarse, ¿quién debería estar pasando frío afuera? ¿Quién debería ser arrestado?
http://www.rebelion.org/
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
Occupy Wall Street y el nuevo mundo feliz
Jueves, 17 Noviembre 2011
inShare0SocButtons v1.4Amy Goodman (*)
NUEVA YORK - Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas, trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.
Los pocos miembros de la prensa que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los medios vean la destrucción.
Entre una pila de cosas amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento. Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue “Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.
A medida que avanzaba la noche aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958, casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas hacían todo el trabajo para la élite.
“Nueva visita a un mundo feliz” fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización, estaba siendo destruido.
Huxley escribió en su libro: “La Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo”.
Uno de los trabajadores voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.
Poco después, la oficina del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto, la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y leyenda del rock Patti Smith.
Muchos otros sitios de protesta del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.
Un juez del estado de Nueva York falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo tiene el poder”.
(*) Periodista estadounidense. Tomado de http://www.democracynow.org/
de http://www.contrapunto.com.sv/
Jueves, 17 Noviembre 2011
inShare0SocButtons v1.4Amy Goodman (*)
NUEVA YORK - Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas, trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.
Los pocos miembros de la prensa que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los medios vean la destrucción.
Entre una pila de cosas amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento. Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue “Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.
A medida que avanzaba la noche aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958, casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas hacían todo el trabajo para la élite.
“Nueva visita a un mundo feliz” fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización, estaba siendo destruido.
Huxley escribió en su libro: “La Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo”.
Uno de los trabajadores voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.
Poco después, la oficina del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto, la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y leyenda del rock Patti Smith.
Muchos otros sitios de protesta del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.
Un juez del estado de Nueva York falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo tiene el poder”.
(*) Periodista estadounidense. Tomado de http://www.democracynow.org/
de http://www.contrapunto.com.sv/
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despues el misterioso tacto,las impulsivas fuerzas que arrastrancon poder pasmoso., y ho gran pan! el idilio mostruoso bajo las vastas s...


