• Piñera olvido o no quiso mencionar que roque dalton poeta y cantor estudio en chile en 1953



    Roque Dalton en Chile
    Fecha Domingo, 14 mayo a las 22:44:00
    Tema LETRAS DE CHILE


    Por aquí pasó un â??imbécilâ?? de 18 años:
    Roque Dalton en Chile.

    Por Ernesto Guajardo
    www.versionvalparaiso.cl
    ... Roque Dalton nació el 14 de mayo de 1935, en El Salvador; todavía no termina de morirse.



    ... Toda su educación básica y media la hizo en colegios jesuitas, esta será la principal razón de su llegada a Chile. Lo que sigue, es la brevísima y daltónica relación del paso del futuro poeta por nuestras tierras.

    ... Lo que en Chile vive es, en sus palabras, lo más importante de su vida. En Santiago su cuerpo da un traspié, manotea y termina mirando en una nueva dirección.

    ... Roque llega en 1953, recomendado a los padres jesuitas, para iniciar sus estudios de Derecho. Sin embargo, en el camino se encuentra con un sacerdote, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica. Ahí comienzan los problemas. �l le propone que no ingrese a la Pontificia Universidad, sino que opte por la Universidad de Chile, para que pueda conocer otras corrientes de pensamiento y formas de vida. Así lo hace, total, tiene sólo 18 años; el mundo es aún muy extenso y profundo.

    ... â??Bien, â??nos dice Roqueâ?? sin mayores razones para decidirme, y además porque todo el mundo en la Universidad [de Chile] era muy atractivo, ingresé en este centro de estudios, y allí, por supuesto, vi otras cosas de la vida. Por ejemplo, los comunistas. Me puse en contacto con los comunistas, tuve amigos comunistas, y al principio sin saber que lo eran, luego con un poco más de conciencia, por lo menos di un paso de avance en Chile y de católico conservador que era pasé a ser un católico progresista, un social-cristiano; en ese momento, esa corriente de pensamiento en Chile me pareció sumamente atractivaâ?.

    ... Pero eso es sólo el inicio, el puñetazo definitivo está por llegar.

    ... Ese año se realiza un Congreso de Cultura, en Santiago. Aprovechando la ocasión, una revista universitaria le encarga que realice una entrevista al pintor mexicano Diego Rivera.

    ... â??Entonces yo llegué, simplemente a cumplir con mi deber de hacerle una entrevista, pero ahí hallé al hombre en uno de sus malos momentos; empezó a responderme cortésmente las preguntas hasta que no sé por qué se le ocurrió preguntarme mi filiación política, entonces yo le dije que era social-cristiano. Entonces él me preguntó, con aquella cosa exuberante que tenía, que cuántos años tenía yo. Yo le dije que dieciocho años. Me preguntó si yo había leído marxismo, yo le dije que no, entonces me dijo que tenía yo dieciocho años de ser un imbécil, y me echó. Me echó y yo horrorizado, por supuesto. Pero después de salir y después de conocer lo que era Diego Rivera, me interesó la actitud del hombre, y empecé a investigar quién era. Fui a algunas de sus conferencias sensacionales que dio en Chile; lo seguí, me enteré por ese incidente de la pintura mexicana, que era una cosa en la que yo nunca había caído en la cuenta, y, lo que es más importante, me entró la preocupación por estudiar marxismo. Porque por primera vez en mi vida me había pasado que una persona me dijera imbécil, así, por no haber estudiado marxismoâ?, recuerda Dalton.

    ... Debido a este incidente, cuando retorna a El Salvador, se encuentra con otro país, uno que no había podido ver. La visión es intensa. Lo que el ojo recorre comienza a ser registrado en el cuerpo, sobre todo en el pecho y las manos.

    ... Este año no se escapa de su memoria poética, en Un libro levemente odioso, escrito en Cuba entre 1970 y 1972, incluye el siguiente poema:

    Yo estudiaba en el extranjero en 1953

    Era la época en que yo juraba
    que la Coca Cola uruguaya era mejor que la Coca Cola chilena
    y que la nacionalidad era una cólera llameante
    como cuando una tipa de la calle Bandera
    no me quiso vender otra cerveza
    porque dijo que estaba ya demasiado borracho
    y que la prueba era que yo hablaba harto raro
    haciéndome el extranjero
    cuando evidentemente era más chileno que los porotos.

    ... En su libro Los hongos también recuerda esta etapa de su vida, dando cuenta no sólo de sus conmociones intelectuales, sino también de las otras:

    fue
    en junio o julio de 1953, en Santiago de Chile,
    y mi maestro en el pecado fue un anarquista, loco, llamado Navarrete, o algo así. Me acuso padre. A pesar
    de que podría echársele la culpa de todo
    a la ciudad de Santiago de entonces:
    sólo el vino era interesante y ciertas
    salas de baile en los prostíbulos de Nena Elvangio
    y un establecimiento para comer mariscos en la madrugada
    y una niña salvadoreña que vivía entonces allá, Noemí
    Jiménez Figueroa, cuya belleza a los catorce años
    Sería para siempre mi medida de la belleza. Permanecer, pues
    fiel a la metafísica en todo momento
    habría sido demasiado pedir, con esos estímulos extremos
    y habría olido a hipocresía, seguramente. En todo caso, malo
    para el Cuerpo Místico, quiero decir. Desde luego
    no me presenté a los exámenes de fin de curso, alegué
    nostalgia del hogar y terminé por volver
    a El Salvador. Noemí tampoco se quedó en Chile,
    volvió a El Salvador y por dos años fue
    la mujer más bella de Centroamérica, antes de enfermarse,
    como una heroína del romanticismo, y languidecer.

    ... Sobre Los hongos hay algo que decir. Este libro lo escribe entre 1966 y 1972, y es la expresión poética de la problemática relación entre cristianos y marxistas. Dedicado a Ernesto Cardenal, la primera versión â??en prosaâ?? se publicó en Chile, por la Editorial Universitaria. Considerando el período en que fue escrito, se encuentran breves referencias críticas al proceso demócrata cristiano, conocido como la â??Revolución en libertadâ?. En este libro, Dalton se preocupa de deslindar con precisión el territorio desde donde habla; el epígrafe, que sugiere el título, es nítido al respecto; las palabras son de J. Longman: â??...las formas del pensamiento pequeño-burgués â??ya sean religiosas, estéticas o políticasâ?? son más latentes y ubicuas que los hongos, y más equívocas que la sífilis, llamada por los médicos â??la gran imitadoraâ??...â?.

    ... También en Un libro levemente odioso se encuentran dos poemas que dan cuenta de la atenta mirada de Dalton sobre el proceso de la Unidad Popular en Chile: â??Des-cubrimientoâ?, dedicado a Miguel Littin y â??Poeta libreâ?, en el cual â??dialogando con versos Nicanor Parraâ?? se interroga por esta geografía: â??¿Chile? / Depende...â?.

    ... Lo sabemos, la respuesta se resuelve de manera drástica en nuestro país. Roque, de regreso en El Salvador, clandestino, mantiene la mirada sobre Chile. En dos poemas, escritos probablemente en 1974, da cuenta de ello. El primero, â??Maneras de morirâ? está incluido en el poemario â??Historias y poemas contra el revisionismo salvadoreñoâ?, y es firmado por Juan Zapata. El otro texto, â??Hitler Manzini: comparación entre Chile en 1974 y El Salvador en 1932â?, firmado por Luis Luna, pertenece a â??Poemas para ir pensándolo bienâ?.

    ... Otras conexiones se encuentran entre la obra de Roque y nuestro país. Las palabras de Gabriela Mistral, â??...El Salvador, el Pulgarcito de América...â?, sirven de epígrafe a su libro Las historias prohibidas de Pulgarcito, mientras que incorpora la â??Elegía a la muerte de Leninâ?, de Vicente Huidobro, en su obra Un libro rojo para Lenin. Esto, para no hablar de las referencias y obras que ha suscitado el poeta en los escritores chilenos. Carta a Roque Dalton, de Isidora Aguirre o Roque Dalton: la escritura testimonio, de Jorge E. Narváez, son algunos ejemplos de lo anterior.



    2

    ... La primera etapa de la poética de Roque Dalton estaba influenciada por Neruda. Ã?l ya lo tenía claro en vida: â??veo una época en que formalmente y musicalmente estoy influenciado por Pablo Nerudaâ?, señalaba, â??al igual que un gran número de poetas latinoamericanos de mi edad, partí del mundo nerudiano, o sea de un tipo de poesía que se dedicaba a cantar, a hacer la loa, a construir himno con respecto a las cosas, el hombre, las sociedades. Era la poesía canto. Si en alguna medida logré salvarme de esa actitud, fue debido a la insistencia en lo nacional. El problema nacional en El Salvador es tan complejo que me obligó a plantearme los términos de su expresión poética con cierto grado de complejidad, a partir por ejemplo de su mitología. Y luego, cierta visión del problema político para la cual no era suficiente la expresión admirativa o condenatoria, sino que precisaba de un análisis más profundoâ?. Esta opinión, dada en una entrevista a Mario Benedetti en 1969, será profundizada ¡y de qué manera! en Taberna y otros lugares, publicado ese mismo año:

    ... â??Hombre despalabrado no es sinónimo de mudo sino de zombie. Un poeta despalabrado puede seguir publicando libritos en ediciones de lujo y dar cocktails para ir tirando en las páginas literarias, o ingresar incluso a las Academias o a los Clubs. Pero si Neruda â??para citar un caso conocidoâ?? tiene algo de zombie a partir de Residencia en la tierra, ¿cómo descubrir, reconocer, clasificar el virus de lo muerto, el perfil cadavérico en sus libros posteriores, la masa viscosa eliminable para aislar los elementos arquitectónicos que mantiene la fisiología de la locomoción y los desplantes respiratorios del muerto-vivo a quien la sal envenenaría; es decir, en fin, cómo diferenciar una palabra viva de una lista para el camposanto?â?.

    ... En este texto ardiente, al igual que en otros, se aprecia la clara voluntad de Dalton de realizar la revolución en la revolución: su principal objeto de crítica, al interior de la estética producida por los escritores de izquierda, será cualquier expresión de realismo socialista, aunque eso incluya a Neruda. De hecho, no deja de ser significativo que este texto â??titulado â??Con palabrasâ?â?? esté dedicado al poeta chileno Enrique Lihn. Las opciones son claras.
    En su novela póstuma Pobrecito poeta que era yo, publicada en 1976, se encuentran los siguientes diálogos:

    â??Lo que no me gusta de la poesía del viejo es que es poesía de cantor. Claro que eso es culpa de la tradición latinoamericana, tan superficializante, que nos llega por llega por la vena de Darío y sigue imponiéndosenos por las arterias de Neruda. Si no aparece Vallejo, a esta hora, para escribir poesías en nuestros países habría que usar trompetas y atabalesâ?¦
    â??¿Qué es un poeta marxista? A ver, Gabinoâ?¦
    â??Yo sólo conozco a dos o tres. Lenin es uno. Y Brecht.
    â??Y Neruda.
    â??¡Nunca me hagas eso! Neruda es Rubén Darío, con menos tragosâ?¦

    ... De este modo, el ejercicio de la crítica política radical llevó a Roque Dalton a enjuiciar la elaboración poética que la izquierda tradicional había desarrollado. Una poética fuertemente influida por el realismo socialista, en donde se encontraban entrelazadas la épica que linda con el idealismo; la voz del poeta como el representante del pueblo; una producción poética que describe y denuncia, pero que no devela ni propone. A esta poética mesiánica y realista â??en el sentido más restringido del términoâ??, Roque opondrá una poética cotidiana, reveladora de la realidad y propositiva. Una poética en la cual, progresivamente, la voz del poeta tiende a diluirse, mezclándose con las voces de la calle, de la prensa, de los libros. En definitiva, desarrolla la concepción de una poesía dialéctica, tanto en su momento de elaboración como en la recepción que de ella se pueda realizar; al mismo tiempo, propone la figura del poeta como un integrante más de la sociedad: ni payaso ni grillo de la conciencia. En ese sentido, el poeta no está exento de los derechos y deberes de todos: â??La asimilación crítica de la realidad / debe ir más allá de rascarse la cabezaâ?, señala. Dalton vivió y murió bajo esa premisa.

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  3. Lo que Piñera no dijo a los salvadoreños
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    June 9, 2013 by Carlos Jovel Munguia


    Como salvadoreño residiendo en Chile, tenía curiosidad por lo que el presidente Sebastian Piñera diría en su reciente visita a El Salvador. Escuchar a un empresario-político-presidente hablar sobre las transformaciones logradas en su país, ahora en su mínimo histórico de pobreza y a punto de dar el salto al desarrollo, era una oportunidad imperdible.


    Foto: Diario El Mundo, versión en línea

    Chile, tiene un ingreso por persona que es de 5.3 veces el de los salvadoreños, y crece a una tasa que es 12 veces más alta que la de El Salvador. Recibe 60 veces más inversión extranjera directa, y 5.6 veces más como relación de lo que produce (11.2% vs. 2%). La inversión en educación en Chile pasa por su mejor momento. Mientras la deuda de Chile tiene la misma calificación de riesgo que la de China y Japón y por ende puede financiarse a tasas de interés muy bajas, la de El Salvador -que perdió su grado de inversión- ahora forma parte del club de bonos basura junto a Angola, Nigeria y Bolivia. La cosa no fue siempre así para Chile, hace solo 32 años, el ingreso por persona era de solo $2,942 USD por año, este año esperan cerrar arriba de $20,000 USD: el de El Salvador actualmente, es de cerca de $3,800 USD (en Paridad de Poder de Compra); reconociendo las diferencias, El Salvador puede aprender de la experiencia chilena.

    La línea de discurso del presidente Piñera fue la usual: aburrida, al punto, atestada de datos, objetivos claros y plazos específicos; poco drama y heroísmo. Un acercamiento diferente para El Salvador, donde nuestros líderes poco hablan del cómo, quién, en qué plazo y cómo se pagará la cuenta de su visión de país.

    A pesar que es ese el éxito del modelo chileno, quizás Piñera debió atenuar la cantaleta aburrida de los últimos 30 años: trabajo, libertad económica, estado de derecho y agenda social con enfoque en los más pobres. Tal vez los salvadoreños esperábamos historias más pedestres.

    En términos de meritocracia, Piñera pudo mencionar que él mismo, así como su ministro de hacienda –por mencionar un ejemplo- tiene un doctorado en economía en Harvard. Es usual que las credenciales de los servidores públicos chilenos sean envidiables: tienen claro que el conflicto con los inversionistas y la crispación en una sociedad, son muy mal negocio si se busca el desarrollo económico y social.

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  4. El presidente chileno debió contarnos que en Chile, él y sus ministros interactúan con los ciudadanos con profundo respeto: no se mueven en interminables caravanas en las que detienen el tráfico haciendo pírricas demostraciones de poder.

    Habría sido positivo que Piñera mencionara que prometió en campaña, vender su participación en la aerolínea local para evitar especulaciones de aprovechamiento de su investidura para hacer negocios, y así lo hizo. Para quienes pensaban que el hecho que un empresario llegara al poder significaría que él y sus amigos harían fiesta de los fondos públicos, se equivocaron. De acuerdo al índice de corrupción de Transparencia Internacional, Chile ocupa la posición 20, junto a Estados Unidos y adelante que Francia. El Salvador ocupa la posición 83 y Venezuela 165, por mencionar ejemplos.

    Piñera pudo contarnos que los periódicos en Chile son aburridos, generalmente con buenas noticias. Los chilenos no se quieren ir de Chile (ya no necesitarán VISA para entrar a los EEUU), ahora abren las puertas a decenas de miles de inmigrantes de otros países para que contribuyan al crecimiento. El camino al desarrollo ha sido de mucha tenacidad y tedio.

    Finalmente, habría sido positivo ver a Sebastián Piñera, con la frente en alto reconocer que –diferente a su contraparte salvadoreño- él no es un presidente popular. Usualmente, los países que se desarrollan no los tienen.

    Tras la partida del presidente Piñera, en El Salvador, el secretario general del partido en el gobierno indicó que ellos no ven a al modelo que impera en Chile -mantenido y ajustado durante 20 años por gobiernos de izquierda- como ejemplo a seguir. Ellos se decantan en cambio, por la experiencia en Ecuador, Bolivia, Argentina y Venezuela. La pregunta pendiente es: ¿Por qué entonces los ciudadanos de estos países están emigrando a Chile?

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    1. http://republicalibertad.com/2013/06/09/lo-que-pinera-no-dijo-a-los-salvadorenos/

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Cenizas y piedras